⚡ Support Saradas
Keep the archive alive with Bitcoin
BTC QR
1QDxcxUx8pnsZvauyVxTqaJrWkeNhQrPdK
Donate →
NEWS
Welcome to Saradas – The premier female bodybuilding archive.
Support Saradas Keep the archive alive with Bitcoin
BTC QR
1QDxcxUx8pnsZvauyVxTqaJrWkeNhQrPdK Donate →
Main Menu

#HISTORIAS en ESPAÑOL / STORIES in SPANISH~collected

Started by santino, March 20, 2010, 06:59:33 PM

Previous topic - Next topic

MrP

Estimado diverman

tengo el placer de haber dado tu primer k+!!!

bravo! muy Buena historia!
continú así que tienes un lector leal

abrazo
:bravo:


diverman

...Continuamos:

No tengo claro cuando puedo pasarme, al llegar a casa me pego a la ventana y no me muevo de allí, quiero saber cuando regresa o si da alguna señal de que está dentro; pasan las horas, pero no veo nada. Llega el sábado y madrugo, bajo a por una tostada y un colacao y subo a la ventana, veo como sale por la puerta, pero solo puedo ver su cabeza, ella levanta la mirada hacia mi ventana al verme levanta el brazo saludándome, la camisa que lleva tiene muchas dificultades para mantener todo el volumen de su brazo; tras mi ventana, levanto mi propio brazo para devolverle el saludo mientras baja la escalera de su casa, corro a la terraza para intentar ver algo más, pero los árboles me impiden ver nada, tan solo sus tobillos o su espalda, pero no logro verla bien, así que desisto, regreso a mi ventana y espero a que regrese, entonces me armaré de valor y me acercaré a visitarla.

Para no perder el tiempo, salgo a la calle a esperarla, camino arriba y abajo sin alejarme mucho, no quiero perder la oportunidad de ayudarla con su compra o con lo que traiga. Paso un tiempo que se me antoja eterno, hasta que por fin veo aparecer por la calle de abajo a la diosa que es mi vecina. Ando deprisa para recibirla, carga dos bolsas que se antojan pesadas, pero me armo de valor y cuando estoy cerca instintivamente intento agarrar una de las bolsas; escucho como sonrie levemente, pero me deja la bolsa para que yo la coja, poco a poco suelta los dedos, cediendome el peso, cuando suelta el meñique la bolsa cae al suelo, uso mis dos manos para agarrarla, y con gran dificultad la logro levantar del suelo unos centímetros.


       
  • Eres un caballero, pero no hace falta que me ayudes, sabes que tengo la fuerza necesaria para llevarlo hasta casa sin problemas, además, así me sirve de entrenamiento. -Dice sinceramente.
  • Lo se, pero no puedo evitarlo, sería muy descortés no ayudarte, aunque veo que mi ayuda no sirve de mucho.
Ella parece que no cargue nada, mientras que yo voy a trompicones, nos acercamos a su casa al ritmo que me permite mi carga

       
  • ¿Estabas esperándome? ¿o ha sido casualidad el que coincidiesemos aquí? -Dice con una media sonrisa.
  • Te llevo esperando desde que vi como salias esta mañana, no quería perderme la posibilidad de verte, de ver tus músculos.
  • Realmente te gustan, ¿verdad?, pasa conmigo, no creo que Mónica se haya levantado aún, pero podemos charlar un rato.
Cuando estamos en el rellano antes de su puerta, deja la bolsa en el suelo mientras busca la llave, dejo la bolsa al igual que ella. Al abrir, no espera que yo coja mi bolsa, con una sola mano agarra las dos y las levanta lentamente.

       
  • Pasa, te quiero hacer una pequeña demostración con la compra. Has visto lo que pesaba una bolsa; la otra era la que llevaba el peso, has elegido la ligera; ahora mira lo que hago.
Estoy ansioso, veo como cierra la puerta y cuando estamos en la intimidad de su casa empieza a levantar las dos bolsas con su brazo izquierdo, una y otra vez, veo como el bíceps crece en cada repetición, la imagen es gloriosa, tengo una dolorosa erección, pero no puedo retirar los ojos de este espectáculo.

       
  • ¿Qué te parece?¿Te gusta? -Dice con un tono muy calmado
Balbuceo algo inentiligible, a lo que ella me responde con una amplia sonrisa

       
  • Entenderé que es un si, ven, pon tu mano sobre mi bíceps, ahora está totalmente inflado, mira su dureza.
Poso mi mano temblorosa sobre el bíceps que no deja de levantar las dos bolsas, noto como crece bajo mi mano, apenas logro alcanzar toda la bola con mi palma, cada vez que sube la bolsa crece y crece, lo aprieto, pero es durísimo; ella me mira orgullosa. Mantengo la mano un tiempo indeterminado, desconozco cuantas veces habrá levantado la bolsa, curiosamente yo no sería capaz de mover ese peso una sola vez, y ella debe llevar más de 30 repeticiones, y no parece que el esfuerzo le haga mella.

       
  • Supongo que te estarás aburriendo, deja que meta esto en la cocina y ahora regreso, quédate en el salón un momento, enciende la televisión si quieres.
No intercambio palabra, estoy atónito, no quiero que ese instante se acabe nunca, quiero tener ese bíceps en mi mano siempre, pero ella baja el brazo y sale hacia lo que supongo será la cocina, yo busco el salón, que se encuentra a la derecha y accedo. Su decoración es moderna, con pocas cosas, muebles sencillos, lineas horizontales y verticales, con mucho blanco y mucho vidrio, la televisión debe ser por lo menos de 55", El sofá es blanco, muy grande, me siento en él pero no enciendo la televisión, no quiero importunar a nadie, además, no he venido a ver la tele, he venido a conocer un poco mejor a mi sueño húmedo hecho realidad.

Escucho como termina de colocar las cosas en la cocina y sube a la planta alta; llama a una puerta y oigo como habla con alguien, pero incluso en el silencio de la casa no logro comprender lo que dice. Cierra la puerta, abre otra y dejo de escuchar nada, al rato siento como alguien baja las escaleras, espero que sea Alicia, espero que se haya puesto más "cómoda", la busco ansioso, pero me quedo de piedra cuando veo a un ángel aparecer por el quicio de la puerta; sin duda es su hija, va vestida con un pijama demasiado grande, el pelo moreno lo lleva alborotado, pero la cara, pese a tener marcadas las sábanas, es espectacular; me incorporo y me dirijo hacia ella, cuando estoy a algo menos de un metro me doy cuenta de que es algo más alta que yo, y eso no es poco, yo mido 1,78 m, por lo que ella debe rondar el 1,85m, y ¡va descalza!. Es aún más alta que la madre.

       
  • Tu debes ser Mónica ¿Verdad?, tenía muchas ganas de conocerte.
  • Si, bueno, mi madre me ha dicho que bajase a saludar, si no te importa, ando un poco liada y me gustaría regresar a mis cosas.
No parece simpática, ni siquiera llego a donde está ella; desde luego no se parece a la madre.

Me vuelvo a sentar y unos minutos después escucho nuevamente a alguien en la escalera, su andar es enérgico, es sin duda mi diosa, me levanto excitado para esperar lo que viene y no me decepciona, aparece Alicia vestida únicamente con un short vaquero muy corto y la parte de arriba de un sujetador demasiado pequeño para sus abundantes melones, pero no son estos los que me llaman más la atención, son sus músculos, los tiene por todas partes, además se ha debido impregnar con algún aceite corporal, porque brilla cada curva, cada vena y arteria, la imagen no puede ser más erótica.

       
  • ¿No ha bajado Mónica?, espera un momento -Dice con un tono visiblemente molesto
  • Si bajó, se presentó pero me dijo que tenía mucho lío, y ha vuelto a subir, pero no te preocupes, casi prefiero conocerte bien, sin que ella esté por delante. -Intento disuadirla
  • Disculpalá, está muy rara desde que empezó a salir con ese Manolo; en fin, me hubiese gustado que estubiese aquí, pero como dices tendrá cosas mejores que hacer. Espero que no haya sido muy brusca, muchas veces se porta de una manera muy desagradable con las visitas, y realmente tenía muchas ganas de que te conociese, pareces un chico muy atento, y creo que le vendría bien conocer gente como tu, y no como ese macarra que la ha enganchado. Pero no me quiero poner como se pondría mi madre si yo hubiese hecho algo parecido, dejemos que las aguas vuelvan a su cauce. Ahora lo prometido es deuda, quiero que disfrutes de cada músculo, de cada pose, espero que te guste mi cuerpo tanto como me gusta a mi.
Estoy apunto de eyacular, la imagen que tengo delante es mucho mejor que cualquier cosa que haya podido ver por internet, no creo que haya nadie con más suerte que yo ahora, una señora, con mil cosas que hacer mejor que esto, dedicándose a mi, a mi lujuria, es irreal. Reculo hasta llegar al sofá, tropiezo y caigo de espaldas, todo esto sin perder de vista ni un solo instante a mi anfitriona; ella me mira sonriente, esperando que me acomode.

       
  • ¿Estás preparado para lo que viene?, no creo que hayas visto nunca nada parecido -Dice con una voz sensual
  • No puedo estar más preparado, creo que he estado toda mi vida preparándome para lo que me tengas que enseñar -Digo sinceramente
  • Eres un encanto, ponte comodo, pongo la música y empiezo.
Continuará....

diverman

You are not allowed to view links. Register or Login
¡Estimado diverman!  tengo el placer de haber dado tu primer k+!!!  bravo! muy Buena historia!  continú así que tienes un lector leal abrazo   :bravo:

You are not allowed to view links. Register or Login
muy bueno...por favor continua.. K+

Muchas gracias a los dos. Karma para vosotros también. He colgado la segunda parte. Mañana el desenlace!   :thanks:

diverman

Continuando...

Se dirige a un lateral donde hay un equipo de música, no dice nada, introduce un CD en la pletina y le da al Play. La música que suena es muy lenta, Alicia se desplaza arrastrando los dedos de los pies con mucha sensualidad, con un andar cadencioso, flexionando sus prodigiosos muslos acentuando cada músculo en cada movimiento, me fijo en sus gemelos, son impresionantes, cuando llega al centro de la habitación se pone de puntillas, marcando aún más esos gemelos, se gira lentamente, casi como un movimiento de ballet, imperceptible, con un equilibrio digno de la mejor bailarina y no de una culturista.

Las sombras van acentuando cada músculo, el espectáculo es increible. La música va cada vez más lenta, y ella se mueve a su ritmo. De repente el silencio, ella se queda inmovil, la imagen que tengo delante es gloriosa, las piernas juntas, aun en puntillas, me da la espalda, los brazos los tiene estirados hacia arriba, su melena la tiene recogida en dos trenzas que le caen hasta la mitad de la espalda, las manos se funden creando lo que podría identificarse como un misil, un hipermusculado misil, desde mi punto de vista, puedo ver los gemelos totalmente inflados, definidos, los bíceps femorales quedan enmarcados por los cuadriceps, y dan la entrada a los glúteos, incluso a través del pantalón se pueden ver su definición, la espalda es totalmente simétrica, los dorsales, los trapecios, pero es la cabeza superior la que llama mi atención, sus hombros son gigantescos y sirven de antesala a unos brazos torneados donde destacan sus tríceps y los flexores, podría señalar cada músculo del cuerpo humano con esta imagen, su definicion es espectacular. Los instantes que dura el silencio me ha servido para repasar con mi mirada cada detalle, intento guardar en mi memoria cada instante, cada imagen.

Comienza la música, esta vez más animada, los movimientos se tornan bruscos, en contraste con la suavidad de la primera parte de la coreografía. Se gira con velocidad, adelanta una pierna, flexionando ligeramente la trasera, mueve su cadera de una forma juguetona como dudando de que posición sera la mejor, pero siempre al ritmo de la música. De repente tensa los abdominales y aparece un muro totalmente definido, puedo ver cada una de las ocho pastillas que definen su abdomen, los oblicuos externos y serratos anteriores enmarcan esos abdominales, sobre éste espectáculo aparece el pequeño top que insinúa de la forma más sexy sus abundantes pechos, que los supongo operados, porque las horas de gimnasio que han sido necesarias para desarrollar ese cuerpo ha tenido que dar al traste con las glándulas mamarias. Los pectorales se adivinan sobre sus magníficos pechos, totalmente estriados; léntamente levanta sus brazos hasta que apoya sus manos tras su nuca, flexiona los bíceps quedando una pose tremenda, me decepciona que no se quede estática el tiempo suficiente para poder apreciar cada detalle, cada centímetro, pero la música sigue, pasa a una pose de doble bíceps, los brazos tiemblan del esfuerzo, la definición, el tamaño, es descomunal, no recuerdo haber visto nada similar nunca, quizas sea la cercanía, pero su tamaño me parece descomunal. Mantiene la pose y al ritmo de la música gira grácilmente sobre su pie derecho y frena cuando me da la espalda, en ese momento flexiona varias veces sus brazos, haciendo que esos bíceps crezcan aún más. En esta pose retrasa una pierna y empieza a flexionarla, su bíceps femoral explota en cada movimiento, los ojos me bailan de un punto a otro, no me quiero perder detalle. Vuelve a girar, esta vez la se queda de perfil, empieza con una serie de movimientos de brazo que hace que los tríceps salten duplicando el volumen de su descomunal brazo, me desespera que pase de esa pose a la siguiente, me sabe a poco, se vuelve a poner de frente, empieza con una serie de flexiones de cuadriceps, los flexiona y los relaja, mientras acaricia con su mano arriba y abajo los músculos, el contraste de su delicada mano con la dureza de sus músculos es orgasmica, juega conmigo sin ningún esfuerzo, levanta una pierna y la estira, tensando cada músculo, puedo ver el perfil, nada natural, sobremusculado, realmente bello, las aristas que se generan, el volumen que tiene me excita. La música se acelera, pasa nuevamente a una pose en la que priman los brazos, en esta última parte se dedica a acariciar el músculo que va tensando, provocando un efecto erótico de muy alto nivel. En un momento dado, me fijo en su expresión, me mira con detalle, mientras se muerde el labio inferior, se lame los labios, empiezo a pensar que el posado no forma parte de un entrenamiento para un campeonato sino el de un streaptease muy especial, la carga erótica de cada movimiento es tremenda. Cuando no le quedan músculos por flexionar se arroja al suelo, deteniendo la caida con un solo brazo, las piernas juntas, hace flexiones de una forma muy genérica cambiando de brazo en cada flexión, parece que no haga ningún esfuerzo, cuando ha hecho no menos de diez flexiones con cada brazo al ritmo de la música se impulsa con ambos brazos volviendo a la verticalidad de la forma más grácil. Como despedida, regresa a la pose inicial, solo que esta vez de cara, los brazos los estira lentamente, entrelazando las manos, tensa los abdominales y junta las piernas, poniendose de puntillas, me fijo que desde delante se sigue viendo la definición de sus gemelos, al estar tan estirada, los abdominales se definen perfectamente, la imágen es absolutamente orgasmica, su cara manifiesta una gran sonrisa. Está radiante. Termina la música. Ella relaja la pose, aplaudo sonoramente, ella hace una reverencia y me lo agradece.

       
  • ¿Qué te ha parecido?, desde luego puedo ver que te has excitado suficientemente - Dice mirándo a mi entrepierna.
Miro mi entrepierna, está empapada, me he debido de correr, pero no me he dado cuenta

       
  • Lo siento, déjame que me vaya a casa, esto es absurdo - Digo totalmente avergonzado
  • No digas tonteras, aunque no es lo más bonito que me han dicho, es un detalle que te hayas corrido y tu atención a mi cuerpo te haya impedido darte cuenta siquiera. Como estamos aquí solos, no te molestes en disimular tu excitación; deja que me ponga algo más cómodo y ahora bajo, si quieres pasar al baño para secarte un poco, es la segunda puerta del pasillo -Me dice indicandome la dirección
Aunque me decepciona que se tenga que cambiar, lo comprendo, además, me puede venir bien limpiarme un poco, no es serio estar en casa de alguien con el pantalón lleno de semen. Tardo un rato en adecentarme, pero el resultado es aceptable, no creo que se note nada. Cuando salgo veo que Alicia está sentada en el sofá, esperándome, me indica con la mano que me siente a su lado. Me apresuro a aceptar su invitacion, tropezando con todo lo que se me interpone entre ella y yo, escucho su alegre risa cuando recupero mi compostura.

       
  • Eres muy gracioso, está claro que te gustan fuertes, aunque no eres el primer chico que se excita tan solo con verme, si que eres el más sincero, el que más claro me lo has dejado, y desde luego, eres muy divertido. Pero cuentame, ¿Que te ha parecido mi coreografa?
  • Antes de nada, te quiero agradecer lo que has hecho por mi, la naturalidad con la que me tratas me encanta, no me puedo creer que me sienta atraido por una señora que podría ser mi madre, pero no solo eres espectacular, sino que tu cuerpo es el de una diosa. Eres mi sueño hecho realidad. La coreografía me ha parecido irreal, pero me daba rabia la velocidad, me hubiese encantado que mantubieses las poses más tiempo, de manera que pudiese observar mejor cada detalle, ¡eres perfecta!. -Digo de la forma más sincera
  • Muchas gracias, pero no intentaba seducirte, aunque no lo creas, esta es la coreografia que estoy preparando para el siguiente campeonato, respecto al ritmo es así porque hay una serie de poses mínimas y la única forma es hacerlas a esa velocidad. Espero que no interpretes lo que ha pasado aquí como que te estoy tirando los tejos, además de ser ilegal, no encuentro a un chico de menos de 18 años mi pareja ideal.
No puedo evitar sentir una gran decepción, pensé que quizás..., algun día,...., pudiese llegar a algo más con Alicia, parece tan simpática, es tan sexy, no me puedo imaginar lo que tiene que ser que alguien como ella te abrace, te aplaste contra sus pechos, te apriete con sus hercúleas piernas mientras acaricio su abdomen, me da rabia saber que eso no lo voy a tener nunca, pero no puedo permitir que esto me impida disfrutar de ella.

       
  • No te preocupes, veo que estas decepcionado, pero espero que me entiendas, es imposible que entre tu y yo pase nada más de lo que has visto aquí, pero me tienes para cualquier otra cosa que quieras, cuando tengas morriña de músculos, me buscas y flexiono para ti el músculo que quieras, e incluso te puedo dejar que acaricies alguno de ellos.
  • Eres muy amable, y te tomo la palabra. Te entiendo perfectamente, no creo que sea sano, aunque eres lo más parecido a mi ideal de belleza, y la edad me da igual, pero como digo, te entiendo.
  • Muchas gracias. Ahora me gustaría contarte mi historia, por lo menos lo que me motivó a cultivar mi cuerpo. Quizás algún día encuentres a alguien mejor que yo, de quien puedas disfrutar, igual que ella disfrutara de ti.
  • Me has leido el pensamiento, me preguntaba que te llevó a tener el cuerpo perfecto.
  • Pues es más sencillo de lo que pueda parecer, no tiene nada que ver con una vocación, o algo que siempre supe; hasta hace 8 años, mi aspecto era normal, incluso te dira que con algo de sobrepeso, pero hace 8 años algo cambió. Hace nueve años, le diagnosticaron a Mónica una escoliosis, y despues de probar diferentes fajas, dimos con un médico que nos recomendó que hiciese ejercicio, así que nos pusimos en manos de un preparador físico que fortaleció la espalda de mi hija. El preparador era una chica, culturista, y su aspecto me cautivó. Decidí comenzar a entrenarme, al principio siguiendo sus consejos, después me puse en manos del gimnasio al que iba. Y desde entonces hasta ahora, ya ves en lo que me he convertido.
  • Y Mónica, ¿Ella no se motivó como tu? -Digo en una esperanza de que no sea Alicia la única en su familia con un cuerpo así
  • No exactamente, a ella no le gustaba entrenar, era una terapia, tampoco le gustaban sus incipientes músculos; y para colmo, es muy vaga, pero bueno, me gustaría que algún día te lo contase ella misma. -Dice tras pensar un rato lo que decir.
No puedo evitar sentirme decepcionado nuevamente. De repente me imaginaba a Mónica como su madre, pero parece que no. En fin, por lo menos he conocido a una auténtica culturista. Tras ésta charla me cuenta sus peripecias hasta llegar aquí, son Madrileñas, Alicia es ingeniera, y está trabajando en la construcción del AVE, tiene contrato para un par de años, por lo que estarán aquí por lo menos ese tiempo. Antes de trabajar aquí vivieron en Barcelona, tres años, y antes de eso, vivían en Madrid, siempre ha trabajado en lo mismo, por lo que cuentan con ella cada vez que se necesitan ingenieros en estas obras. El marido las dejó cuando empezó a cultivar su cuerpo, pero me asegura que no le molestaban sus músculos, tan solo había incompatibilidad entre ellos, y seguramente Mónica no ayudó a arreglar las cosas. Parece que disfruta de su soltería, y desde luego, no parece que le vaya mal. Antes de irme, le pido que flexione para mi su biceps, ella me mira con media sonrisa, levanta el brazo derecho y lo flexiona.

       
  • ¡Tócalo!, se que estás deseando
Poso mi mano sobre su montañoso bíceps, es durísimo, podría estar siempre asi, acariciando empujando su magnífico músculo. Noto como vuelve mi erección, así que me detengo, aún queda algun resto del espectáculo anterior. Le doy dos besos y me despido, hoy ha empezado el día de una forma inmejorable.

Continuará...

diverman

Continuando...

Paso semanas alivíandome pensando en lo que pasó aquél día, de vez en cuando, me acerco a saludarla, y me da una dosis de mi droga, que me sirve para aguantar algo más de tiempo. En mis visitas frecuentes voy conociendo a Mónica, como cabía esperar es igual que la madre, todo simpatía. Quizas esa primera impresión que me llevé fue por su timidez. Me sorprende que su madre nunca haga ninguna demostración cuando ella está delante, es como si su hija la censurase, por lo que yo tampoco le pido nada. Cada vez que voy charlamos los tres o los dos amigablemente, las voy conociendo en mayor profundidad.

Han pasado meses desde que se mudaron, estamos en el frío mes de febrero, como cada tarde, salgo a jugar una pachanga con mis amigos, no tengo mucho más que hacer, pero hoy todo cambia, justo cuando estoy apunto de salir de la calle, me cruzo con Mónica, pero se me cae el alma al suelo cuando la veo sollozando.

       
  • ¿Mónica?, ¿Que te pasa?
  • Nada, no pasa nada.
Impido que continúe andando, la interrumpo.

       
  • Déjame que te invite a algo, está claro que necesitas hablar. -Digo insistentemente, intentando convencerla
  • No, hoy no me apetece. No te preocupes, todo se pasa.
No insisto más, le doy dos besos y la dejo regresar a su casa, pero no me quedo tranquilo.

Días después me sorprendió Alicia en la calle, normalmente es al revés.

       
  • Estaba deseando verte -Me dice atolondrada
  • ¿Ha pasado algo?¿te puedo ayudar?
  • Si, claro que ha pasado, el idiota de Manolo ha dejado a Mónica, y ahora está destrozada. -Me dice con el mismo tono.
  • Así que era eso..., hace unos das me la crucé e iba sollozando, no sabía que haba pasado, intenté que se desahogase, pero fue imposible.
  • Si, está imposible, pero creo que le convendría quedar contigo, que te contase, estoy seguro que la puedes ayudar, ahora mismo esta muy perdida; pásate esta tarde. Si te parece le puedo decir que vienes a explicarle las matemáticas, que no se le dan bien y tu madre me dijo que a ti si. Si pasa suficiente tiempo contigo, puede que se relaje y se abra a ti un poco.
Tras esto, concretamos una hora y me despido, aún no tengo claro si realmente la puedo ayudar; aunque Mónica, quitando aquel primer día, ha sido simpática conmigo, no hemos llegado a intimar, no se, me da la sensacion de que no le caigo muy bien. Pero no pasa nada, si Alicia piensa que quizás pueda ayudarla, merece la pena intentarlo.

Acudo a mi cita, me abre apresuradamente Alicia, me pide que la acompañe a la cocina, donde está Mónica sentada rodeada de un monton de libros, me siento a su lado para intentar ayudarla.

       
  • Me ha dicho mi madre que eres una especie de coco con las matemáticas.
  • Bueno, lo de coco no se como interpretarlo, pero se me dan bien, quizás te puedo ayudar.
  • Pasamos un par de horas trabajando, más o menos resuelvo las dudas, afortunadamente el temario con el que trabaja coincide con el mío, por lo que conozco lo que está estudiando. Cuando terminamos me invita a un refresco y pasamos al salón.
  • El otro día, debí contarte lo que me había pasado, no te traté bien. -Me dice sin levantar la vista del suelo
  • No te preocupes, creo que insistí demasiado, pero me dolía verte tan abatida.
  • Si, me acababa de dejar mi novio, y no quería ver a nadie.
  • Pues me vas a perdonar, pero por lo que te conozco, ese tio no te merece, habría que estar loco para dejarte.
  • No te creas, soy un bicho raro, casi siempre que salgo con alguien termina dejándome, me debería haber acostumbrado pero es que no. -Dice todavía sin levantar la vista del suelo.
  • Bueno, no te preocupes, estoy seguro de que si te ha dejado es porque habrá otro mejor esperandote en algún sitio, ¡no hay mal que por bien no venga! -Digo intentando calmarla un poco, poniendo mi brazo sobre su hombro
Ella reacciona violentamente, no le ha gustasdo que la toque

       
  • Perdona, no quería molestarte.
  • No te preocupes, es una reacción instintiva, siempre la he tenido, no es personal. No llevo bien que la gente me toque. -Dice avergonzada.
Tras esto, charlamos de otras cosas, de por donde salía, como se divierte, le explico sitios donde ir de Antequera, donde están las mejores vistas, le hablo de las fiestas, de las tradiciones; pasamos una tarde agradable, hasta que se hace tarde, me despido y regreso a casa.

Los días pasan sin novedades, hasta que un día me cruzo nuevamente con Mónica, pero ha diferencia del último día hoy está euforica.

       
  • ¡Te veo estupenda!, ¿ha cambiado algo?
  • ¡Siii! Hoy he hablado con Manolo, le he rogado que volviese conmigo y ha aceptado, estoy encantada -Dice feliz
  • Me alegro mucho, pero tendra que haber sido él, quien rogase, estoy seguro que él estaba deseando -Digo sinceramente.
  • Bueno, no es tan fácil, me ha puesto condiciones, pero por él, ¡lo que sea!
  • ¿Condiciones?
  • Si, hay cosas que no le gustan de mi, y para salir conmigo, le gustaría que cambiase. Para mi sera duro, pero merece la pena. -Dice con cierta consternación.
  • Si te hace feliz, lo comprendo, pero no me parece que tengas que cambiar nada para gustarle a alguien. Quien te quiere, debería quererte tal y como eres; pero yo no soy nadie para opinar sobre tus relaciones; ya sabes donde estoy por si quieres algo.
Nos despedimos y continúo con lo mío. Esa misma tarde, Mónica me manda un mensaje para que me acerque a verla; tardo un segundo en llamar a su puerta

       
  • ¡Qué rapido!, Me gustaría explicarte un poco mejor lo que ha pasado, quiero que comprendas a Manolo; lo que me está pidiendo me lo han pedido otros, y lo cierto es que ya va siendo hora de que ataje el problema.
Pasamos al salón, ella va delante mía, pensativa, como planteándose como contarme lo que me quiere decir. Se sienta en el sofá y me indica que me siente a su lado, al pasar delante suya me embriaga su olor, que rabia me da que se haya reconciliado con el tal Manolo.

       
  • Verás, no se muy bien como contarte esto, pero la verdad, es que ahora que he tomado la decision, no me preocupa tanto, porque es cuestión de tiempo que lo que te voy a decir carecerá de sentido.
  • Me tienes en ascuas -Le digo con curiosidad
  • Bueno, aunque hemos pasado muchas tardes juntos estudiando y charlando, no te he contado mi mayor secreto. Cuando tenía 7 añitos me diagnosticaron una escoliosis, y probaron casi todos las técnicas para intentar corregirla, pero meses despues tenía solo dos alternativas, o cirujía o ejercicio; mis padres optaron por el ejercicio. Me pusieron a un entrenador personal que me fué fortaleciendo la espalda, y lo cierto es que en pocos meses notamos la mejoría.
  • Bueno, eso ya lo sabía, tu madre me habló de ello, no me parece un secreto demasiado importante.
Me mira pensativa.

       
  • No sabía que mi madre te había hablado de eso, pero bueno, ese no es el secreto del que te quiero hablar. El entrenador personal no era un chico, era una chica, muy joven; era una deportista profesional, pero para ganarse la vida se dedicaba a entrenar a todo tipo de deportistas.
  • Si, tu madre me dijo que ella la motivó para entrenar.
  • ¿Te dijo mi madre que entrenaba?
  • Si, y me hizo una demostración
  • ¿En serio?¿viste su cuerpo?
  • Si, como te he comentado me mostró su cuerpo, es espectacular. No me sorprende que esté orgullosa de lo que ha conseguido.
  • Bueno, entonces ya sabes que la entrenadora era culturista, y la verdad es que nos marcó a los tres, a mi padre, mi madre y a mi.
  • El caso de tu madre lo conozco, entiendo que para ti, implico un cambio en tu salud, ¿pero tu padre?
  • Bueno, mi padre fue la parte dramática, por resumirlo mucho, te diré que descubrió que le gustaba mi entrenadora más que mi madre y nos abandonó por ella a los meses de terminar el tratamiento. Desde que se fue no hemos vuelto a saber de él.
  • Lo siento mucho, no quería que recordases ese tipo de cosas. -Digo compungido
  • No te preocupes, la relación con mi madre había terminado hacía mucho, tan solo les unía la obligación hacia mi, y lo cierto es que tampoco tenía apego conmigo, por lo que cuando se fue, lo comprendí, y eso que apenas tenía 8 añitos.
  • Bueno ¡siendo así!. Pero en cualquier caso, aunque me has logrado sorprender, aún no entiendo muy bien a que te refieres con un "secreto", no veo nada que puedas ocultar a nadie.
  • Esa parte viene ahora, lo he dejado para el final. Como te dije, mi entrenadora nos cambió a los tres, la parte de mi padre y de mi madre la conoces, la mía no. -Dice con un halo de misterio- El día que conocí a Verónica, lo recuerdo como si hubiese sido ayer, por cierto, no te he dicho, Verónica era un bellezón, no creo que llegase a los 30 años, tenía un cuerpo diseñado pare el disfrute, con un tono muscular muy decente, con una cara digna de un angel y una melena morena que le llagaba hasta el final de la espalda, pero eran sus músculos lo que más nos llamaba la atención a todos, desde que la conocimos, cada día que venía a visitarme le pedíamos que nos hiciese una demostración, y poco a poco nos fuimos quedando todos prendados con ella. Mi padre se quedo tan prendado que terminó casándose con ella, mi madre empezó a entrenar y no se quedó satisfecha hasta que no alcanzo su nivel, y mi caso es similar, digamos que también me motivo a entrenar, y es aquí donde nace el problema.
  • Me tienes en ascuas.
  • Veras, desde esa edad he estado entrenando, simplemente por el placer de sentir el poder, de verme más fuerte cada día; pero lo cierto es que eso no ha hecho más que acarrearme problemas. Manolo ha sido mi segundo amor, el primero se asustó al ver mi cuerpo; con Manolo hizo falta una demostración de fuerza para rechazarme. Es por ello que cuando le he rogado que me volviese a aceptar, el me haya puesto condiciones.
  • ¿Condiciones?
  • ¡Claro!, lo que me dice es que tengo que abandonar mis entrenamientos, y aunque he estado media vida creando un cuerpo espectacular, ha llegado el momento de dejarlo, de parecerme más a una chica normal.
  • No me entiendas mal, creo que eres una chica extraordinaria, no creo que debas disminuir ninguno de tus encantos para gustarle a nadie. Desde luego tu no eres tu madre, ella tiene unos músculos muy grandes, en tu caso si te entrenas no se aprecia demasiado, no comprendo porqué alguien podría sentir rechazo por una chica tan guapa como tu.
  • No lo comprendes ¿verdad?, comprendo que algo de tono muscular puede resultar muy sexy para muchos chicos, pero soy mucho más musculosa de lo que aparento, mira -Dice levantando el brazo derecho y flexionándolo
Ante mi aparece un bíceps descomunal, bajo el jersey puede apreciarse el volumen de su músculo. Inmediatamente reacciona mi miembro incrédulo ante lo que tiene delante.

       
  • ¿Consideras esto normal?, mi brazo es mayor que el de mi madre, mucho mayor
  • No me lo puedo creer -Digo con la mandíbula desencajada
  • ¡Ves! esa es la reacción, cada vez que alguien ve mi músculo sale corriendo, se asustan.
  • No me malinterpretes, tu musculatura me encanta, me parece muy sexy, no me podía imaginar que una chica de 15 años pudiese tener unos brazos como los tuyos.
  • ¿Sexy?, creo que no comprendes muy bien lo que has visto. Mi aspecto no es sexy, de echo nunca lo he pensado, el único hombre que he visto emocionarse al ver una chica musculosa fue a mi padre con Verónica, desde entonces no lo he vuelto a ver. Si entreno no es por intentar ser mas atractiva para nadie, lo hago porque a mi me gusta, ver como mis músculos reaccionan a mi flexión, saber la fuerza que contienen me encanta, pero han sido muchos los comentarios despectivos cuando por hache o por be alguien ha visto mi musculatura, mira déjame mostrarte.
Pese a haber visto crecer su músculo bajo su jersey, no estaba preparado para ver lo que estaba apunto de ver. Con un movimiento se retiró por la cabeza la sudadera; la única prenda que llevaba era un sujetador deportivo, todo lo demás era una capa muscular descomunal, su madre, al lado suya, era un alfeñique, sin flexionar nada, aparentaba ser gigantesca, me moría por verla en acción. Cuando terminó de quitarse el jersey, no hizo nada, se quedó mirándome, como espectacte, yo estaba sin palabras, mirando arriba y abajo con todo detalle, con la mandíbula desencajada, disfrutando de cada centímetro de su maravillosa piel. Pasaron unos minutos antes de que ella rompiese el silencio

       
  • ¿Ves lo que te decía?, no tengo el cuerpo de una chica que levanta algo de peso, mi musculatura va un paso más allá. En el último gimnasio al que asistí, no había nadie, chico o chica, más fuerte que yo, y mis músculos rivalizaban con los mayores culturistas.
Para enfatizarlo levanta los brazos y los flexiona. No me decepciona, aparece una montaña de músculo, totalmente definido, podría contar las venas y arterias que riegan semejante masa muscular, el espectáculo es precioso. Sigo sin palabras. Ella relaja el brazo y busca su jersey para volvérselo a poner.

       
  • No te preocupes, todo esto se irá disipando. Es la condición que me ha puesto Manolo, no quiere mis músculos, es una pena, a mi me encantaban, pero lo comprendo, y por tu expresión, tu también lo comprendes.
  • Perdona, no te tapes todavía, sigue flexionando, necesito más, no me puedes dejar así, quiero ver tus serratos, tus abdominales, tus oblicuos, quiero ver tus trapecios, tus dorsales, por favor, no te tapes aún.
Ella se detiene, pero no hace nada mas, me mira desconfiada.

       
  • ¿Lo dices en serio? ¿Porqué quieres ver todo eso?, ya sabes que mis músculos son muy grandes. ¿Ha sido mi madre la que te ha dicho que me pidieses eso?, se que teneis una relación muy buena, y pareces buena persona, seguramente serías capaz de decir lo que fuese por hacerme sentir mejor.
  • Cuando tu madre me contó vuestra historia omitió que tu eras aún más grande que ella misma, y también omitió la historia de tu padre. Y la buena relación de tu madre conmigo surge de que se dio cuenta inmediatamente de que me gustaban sus músculos, que me parecían sexys.
  • Pero sabes que estos músculos implican una fuerza importante, ¿verdad?, que podría levantarte en peso si quisiera, que podría romperte cualquier hueso de tu cuerpo tan solo con mis manos, ¿verdad?
  • Lo supongo, y eso no lo hace menos atractivo, tu poder me parece embriagador. Creo que Manolo es un poco inseguro si te pide que reduzcas tu musculatura, y perdona que me meta en eso.
El cambia el rictus, veo que se levanta, y para mi decepción, se vuelve a enfundar en su jersey.


       
  • Tienes razón, voy a explicarle a Manolo que mi cuerpo es una parte muy importante de mi; si me quiere lo comprenderá y me dejará seguir entrenando, ojalá sea así, como te he dicho me daría mucha pena perder lo que he tardado tanto en conseguir.
Se me cae el alma a los pies, no me puedo creer la suerte que tiene ese ingrato, sigo a Mónica cabizbajo mientras ella corre hacia la calle, cierro la puerta tras de mi y me marcho a casa, no estoy para nadie.

Continuará....

regiotigre10

Excelente historia mi amigo, pásame tu correo para intercambiar historias.

Mi correo es : You are not allowed to view links. Register or Login

Saludos !

totocom

muy bueno !
:bravo: :bravo:

Espero leer mucho mas. k+
I'm Totocom (aka Scat, in another time...)

diverman

Desenlace

Al día siguiente recibo un nuevo mensaje de Mónica, el tono es muy alegre, supongo que Manolo entró en razón, me pide que me acerque a su casa; me recompongo y me dirijo a su encuentro, tardo bastante más que ayer, lo cierto es que saber lo que es Mónica y no poder obtenerlo me ha hundido en la miseria. Saber que no podré tocar ese cuerpo me hace sentir el hombre más miserable del mundo. Entiendo que el tiempo cicatrizará las heridas, pero por ahora, no me queda más que ser el vecino simpático que apoya a la vecina perfecta.

       
  • Hoy te lo has tomado con calma, ven pasa, que te quiero contar como me fue ayer. -Dice eufórica
  • Claro, cuentame. -Digo disimuladamente, como si la felicidad del maromo me importase una mierda.
La sigo nuevamente al salón, hoy su aspecto es radiante, puedo adivinar como saltan sus músculos bajo su pesada ropa. Esta vez se sienta y no me esperra, comienza su relato.

       
  • Ayer cuando me fui, tenia claro gracias a ti, que mis musculos no tenian porqué ser un obstáculo en mi relación con nadie, mucho menos con Manolo, que tanto habiamos compartido. Corrí a su casa, cuando su madre me vio se puso muy seria, pero me dejó pasar y me dijo que su hijo estaba en su cuarto. Corrí y sin llamar entré. No me esperaba para nada lo que vi, Manolo no estaba solo, lo acompañaba Esther, una compañera del colegio, se estaban enrollando, cuando los vi me quedé inmóvil, él se levantó y me espetó "¿Que haces aquí?¿No sabes llamar a la puerta?", yo seguí quieta, en silencio. Todo el colegio sabía que Manolo y yo estabamos saliendo, en cada recreo nos enrollábamos, Esther también lo sabía, de echo, ella se levantó y dijo "Perdona Mónica, yo pensé que lo habíais dejado, por favor, no me hagas nada, yo no quería molestarte", en ese momento me di cuenta de que mi aspecto reflejaba el enfado que tenía, mis músculos estaban hinchándose por la ira que tenía. Le espeté "Por favor Esther, si no te importa, me gustaría hablar con mi novio,... a solas", no se dignó a contestar, pasó delante mía como una exhalación y desapareció por el pasillo, yo cerré la puerta y me quedé a solas con Manolo. "Pensaba que volvíamos a estar juntos, esta misma mañana acepté tus condiciones" le dije; "No penesarás que voy a esperar a que vuelvas a ser 'normal', mientras tengas esos músculos no quiero saber nada de ti, mientras tanto me enrollo con quien me da la gana", me contestó el muy imbécil; "Verás, venía aquí para ofrecerte la oportunidad de disfrutar de mi cuerpo tal y como es, aunque era consciente de que no te lo merecías, te quiero tanto que estaba dispuesta a darte una oportunidad de aprovechar lo que mi cuerpo puede hacer, de que te retractaras de lo que me dijiste esta misma mañana. Quería hacerte comprender que no tenías nada que temer, que la estética muscular que luzco, te podría terminar gustando; que mi fuerza puede ser algo atractivo. Pero lo que he visto me ha abierto los ojos, eres un imbécil, me tengo que contener para no partirte la boca aquí mismo. Simplemente te digo que hemos terminado, no te mereces a alguien como yo." sentencié justo antes de salir sin darle derecho a réplica. Cuando llegue a casa vi que tu persiana estaba cerrada, así que pensé que era mejor no llamarte, pero estaba deseando continuar donde lo dejamos; aún no tengo claro si te puede llegar a gustar alguien como yo, querría ver tu reacción al verme flexionar, querría que fueses muy sincero, hasta ahora pensaba que mi cuerpo solo me gustaba a mi, y que sería un impedimento en una relación con un chico, por eso estaba dispuesto a perderlo.
Estoy atónito, que giro más maravilloso ha dado todo esto.

       
  • Antes de que empiece, te tengo que explicar que ya se lo que me va a pasar, y no quiero que me malinterpretes. Los músculos en una chica son un excitante para gente como yo, que como ya sabes no somos 'normales', tengo claro que cuando flexiones me voy a excitar, de echo es fácil que llegue a algo más, pero de verdad, es algo que no puedo controlar.
  • ¿En serio? -Dice desconfiada
  • Prueba a ver, después no digas que no te he avisado.
Sin mediar palabra, se levanta como ya hizo ayer su jersey revelando el mejor torso que haya visto nunca; no se molesta en levantarse, ni siquiera calienta, tan solo levanta su brazo derecho y lo flexiona, surge un bíceps descomunal; los ojos se me van a salir de las órbitas, noto como mi miembro reacciona, la miro a la cara para ver como me observa con detenimiento.

       
  • ¿Y bien? ¿No tienes nada que decir?
Agarro su otra mano y la llevo a mi paquete, la erección es más que patente.

       
  • Como te he dicho, no me malinterpretes, pero el efecto es inmediato, creo que tu bíceps es muy sexy, podría quedarme mirando horas, y no me cansaría. ¿Puedo tocarlo?
  • Por supuesto, pero te aviso que es muy duro.
Alzo mi mano y la apoyo sobre la montaña de músculo, apenas alcanzo a cubrir la parte superior con mi palma, lo acaricio, el calor y suavidad de su piel contrasta con la dureza, intento deformarlo, pero es imposible, me olvido de que me está observando, me da la sensación de que estoy babeando; paso mi mano al tríceps, ella estira el brazo, noto como el músculo crece bajo mi mano, igual de duro que el bíceps, deslizo mi mano al antebrazo ella tensa el flexor y el bracorradial, cada centímetro de su piel es un mapa de anatomía muscular, puedo distinguir cada fibra, es espectacular, vuelvo a su bíceps, ahora sin flexionar, aprieto su músculo, e incluso relajado, es tremendamente duro, lo masajeo con dificultad hasta que ella lo tensa, la sensación es orgásmica, eyaculo. Mónica no ha retirado la mano de mi entrepierna, tan solo la ha tenido allí apoyada, observando pasivamente mi reacción, nota las convulsiones, la humedad. Relaja el brazo, y lo deja caer a su lado, desvío mi mirada a su cara, sonríe, aún mirándome.

       
  • Creo que necesitas asearte, no has podido ser más explícito. Me has dejado claro que mi brazo te excita, pero me gustaría que me vieses en toda mi gloria, no solo tengo músculos en los brazos. Anda, acércate al aseo y podremos continuar con nuestro pequeño experimento.
Le hago caso, me levanto al aseo dejándola sola en el salón. Tas asearme regreso, pero ella no está, la llamo y me dice que me siente, que ahora regresa. Le hago caso, escucho sus pasos bajando la escalera, me quedo mirando la puerta, no me quiero perder ni un instante de su presencia. Al verla se me desencaja nuevamente la mandíbula, está radiante, se ha puesto un bikini, la proporción de sus músculos es perfecta, al ver las piernas por primera vez no puedo dejar de buscar cada uno de los grupos musculares que tantas veces he visto en internet, se la ve relajada, aún así a cada pequeño paso que da sus músculos reaccionan saltando, hinchándose dramáticamente.

       
  • Se sincero, como te he dicho me tomé el ejercicio muy en serio, y parece ser que tengo no se qué genético que hace que tenga especial facilidad para desarrollarme muscularmente; hace mucho que no tengo rival en el gimnasio, hombre o mujer, soy de largo la más grande y fuerte que haya visto nunca. Esto te lo digo, porque aunque te puedan gustar los músculos en una chica, lo mío no es normal. -Dice aún dubitativa
Comienza con una flexion doble de bíceps, al verla de pie a tan poca distancia me impresiona aún más que antes, por lo que mi pene tensa mi pantalón al extremo, ella desvía su mirada a mi entrepierna.

       
  • Veo que mis amiguitos te excitan mucho. -Dice guiñandome un ojo
A continuación, sin relajar los bíceps, tensa los abdominales, veo como cada una de las ocho pastillas se define perfectamente, mueve la cadera un poco, los músculos acentúan cada curva, el erotismo que destila es espectacular, mi erección empieza a ser dolorosa, manteniendo la pose, alarga una pierna, la hace temblar y cuando me tiene totalmente hipnotizado siguiendo su masa muscular moviendose a un lado y otro, de repente tensa sus cuadriceps apareciendo cada fibra de su músculo bajo su suave piel; esas piernas son irreales, no son de este mundo, nunca había visto nada parecido, los vastos externos e internos se definen perfectamente. Ella mantiene la pose y tan solo mueve el pie levemente, haciendo que su gemelo se deforme, puedo ver incluso desde delante la masa de músculo obedecer a sus movimientos. Veo como relaja la pose, se gira 90º y vuelve a tensar su muslo, dando un espectáculo como el de antes, esta vez, puedo ver el gemelo retorcerse a cada gesto, cuando creo que no podré aguantar más tensión sexual, flexiona la pierna, apareciendo en mis narices el mayor bíceps femoral que haya visto nunca, eyaculo nuevamente. Ella se da cuenta de mis convulsiones, deja su pose y se acerca hacia mi, al verla de cerca lanzo mis manos a sus piernas, ella las flexiona levemente, un escalofrío recorre mi espina dorsal al notar como crece el músculo bajo mi mano; al igual que su bíceps, el tamaño, la dureza, la definición, son descomunales.


       
  • Bueno, ¿Que te ha parecido?, aunque al igual que antes, creo que a tu amiguito si que le ha gustado. Pero en serio, no crees que soy demasiado grande, que una chica debería tener un cuerpo más parecido al de una de esas modelos anoréxicas.
  • Me estás hablando en serio, creo que eres la criatura más bella que haya visto nunca, solo podrías ser más bella si fueses aún mayor.
  • ¿Y que opinas de mi fuerza?
  • Bueno, sin probarla no puedo emitir un veredicto fiable, pero dudo que me desagrade.
Ella sonríe, desliza una mano bajo mi trasero y sin ningún esfuerzo me levanta, usa la otra mano para equilibrarme, pero está aguantando mis 65 kg con una sola mano, cuando me ha puesto a 1 metro del sofá empieza a levantarme y descenderme como si fuese una mancuerna humana; continúa no menos de 20 repeticiones; puedo ver el bíceps crecer tras cada repetición, el espectáculo es grandioso, cuando me deja sobre el sofá me mira con curiosidad.

       
  • Perdona, creo que me tengo que limpiar nuevamente. ¿Qué esperabas?
Me levanto y me voy al aseo nuevamente mientras escucho como Mónica se ríe. Cuando regreso, Mónica se ha sentado en el sofá, pero afortunadamente no se ha cambiado, me indica que me siente a su lado. Charlamos un buen rato, me habla mucho de ella, yo le cuento de mi vida, pero mientras tanto no paro de acariciar cada músculo, ella los va flexionando conforme los acaricio, el espectáculo es tremendo. Cuando llevamos hablando algo más de una hora, llega Alicia, Mónica no se inmuta, levanta la mirada con una sonrisa, yo estoy tremendamente cortado, intento que no se vea mi entrepierna, aunque la imagen no puede ser más evidente, con su hija con un atuendo como el que lleva, recostada sobre mi hombro, yo con una erección palpable. Se limita a saludar con una amplia sonrisa y continúa hacia la cocina.

       
  • ¿No te importa que tu madre nos haya sorprendido así? -Le pregunto desconcertado
  • No, en absoluto, ella me llevaba hablando maravillas de ti desde hace tiempo, creo que Manolo nunca le cayó demasiado bien, y debía saber que a ti, mi cuerpo, te gustaría. Por lo que para ella, lo que ha pasado hoy es perfecto.
Busco su boca y le doy un beso, ella me corresponde.

Fin

Musculoadicto1965

Tremendo relato, diverman, el de "tus nuevas vecinas".
Me ha encantado, y no sólo eso, sino que además me ha excitado.
Pienso seguirte y seguir leyéndote.
Karma + !  :bravo:

diverman

^-^ Reserved for Mod use

These posts are being used or will be used to mark dates--since dates aren't visible during some operations--when conducting Moderator edits and merges, as well as inserting notices and bulletins.  If you wish to discuss this process further, PM me.  ~Mod E15R91F

diverman

Expedición al amazonas
by diverman
______________________________

Mi nombre es Alejandro, formo parte de un equipo multidisciplinar que investiga los rincones más recónditos de las selvas tropicales; realizamos censos de nuevas especies, no vistas en ninguna otra parte del mundo; cada expedición es una aventura en la que rara vez llegamos a ver algún nativo. Ahora estamos trabajando en la selva tropical del Amazonas.

Soy médico, y mi labor en el equipo es fundamental; rara es la expedición en la que los miembros del equipo, entre otros, no hayan descubierto un nuevo virus. Generalmente trabajo con cuarentenas, aislando en la medida de lo posible a los miembros que caen enfermos, y en colaboración con la OMS, buscamos solución a las cepas más resistentes. Mi trabajo sirve para encontrar soluciones a enfermedades que aún no se han descubierto, y aunque es menos espectacular que los descubrimientos que realizan mis compañeros expedicionarios, creo que es igualmente útil.

Dentro del equipo llevamos a físicos, biólogos, químicos, geólogos, geógrafos, veterinarios, e incluso sociólogos que nos ayudan a regular las relaciones con los indígenas. No puedo hablar de mis compañeros sin hacer referencia a Mónica, es la única chica joven soltera que nos acompaña, es bióloga, es guapísima, nos tiene a casi todos locos. Considero que estar embarcado durante meses encerrado con treinta y tres personas entre científicos y tripulación del barco, donde sólo nos acompañan cuatro mujeres, tres de ellas casadas con otros miembros de la tripulación, hace que cualquier persona del sexo opuesto nos parezca a todos lo mas sexy del mundo, pero Mónica es especial, con su metro ochenta destaca sobre el resto, casi todos más bajos, sus formas son las de una modelo de lencería, cintura de avispa acentuada por sus anchas caderas, piernas torneadas y unos pechos espectaculares; sus ojos verdes parecen brillar en contraste con su piel ligeramente morena, y un pelo negro, ondulado, con mucho brillo, que le llega hasta media espalda. Pero pese a ese cuerpo, sueño húmedo de cualquier adolescente, lo que más te enamora de ella es su forma de ser, su compañía, es perfecta, su conversación, su sentido del humor, nos tiene a todos a raya, pero dándonos su apoyo cuando hace falta, su punto de vista, su opinión. Nos hemos acostumbrado a charlar con ella cuando nos quedamos bloqueados, nos escucha, nos saca de nuestra situación nos orienta. Todos soñamos con que se enamore de uno de nosotros, pero en los años en los que hemos convivido, nunca se ha dado el caso de llegar a nada, ella se ha mantenido al margen. Cuando cualquiera de nosotros se ha declarado ella ha conseguido permanecer al margen le ha roto el corazón, dejando claro que es imposible, pero manteniendo el mismo trato, la misma dulzura, la relación en el grupo nunca se ha visto enturbiada por estas circunstancias. Personalmente mi timidez no me ha permitido proponerle nada a Mónica, pero comparto con ella muchos momentos, como con todos, pero cada minuto con ella me llena, me da la vida.

Actualmente estamos investigando dentro del territorio de la República Cooperativa de Guyana, nos hemos adentrado en la selva unos cien kilómetros, dejando atrás las últimas tribus. Estamos estudiando la fauna y flora, mi trabajo es prácticamente inexistente, quitando alguna picadura o mordedura sin mayor importancia, no he tenido que hacer nada. Hace doce días que comenzamos el trabajo de base, la documentación que hemos recopilado es extensa, llevamos varias semanas y ahora quedan dos días, ya el trabajo flojea, las tardes son amenas, disfrutamos de la climatología, protegiendonos de las peligrosas picaduras. Tomo las medidas necesarias, no escatimo en repelentes, mosquiteras, antestaminicos, etc. Los compañeros están eufóricos, tras esta expedición tendremos unas merecidas vacaciones. Pero esta tarde, cuando ya todos han terminado su trabajo, empieza el mío. Es lo último que quería, los repelentes que he usado todo este tiempo que me ha servido para limitar las picaduras a unas pocas en todo el equipo, no me ha servido para repeler a unas arañas, muy pequeñas, la primera que me despertó fue Mónica, eran las dos de la mañana y traía la araña en cuestión en un pequeño bote de cristal


       
  • Mira Alejandro, estaba repasando la documentación y me ha sorprendido un picotazo, como el de una avispa. -Dice indicando con su dedo una roncha considerable en su muslo- He logrado atrapar al arácnido culpable del picotazo, aún vive, y evidentemente, no es una especie documentada. No le habría dado mayor importancia si no hubiese sido por la reacción tan rápida que ha tenido. Tengo algo de fiebre localizada, y se me ha abultado demasiado
La palpo y esta ardiendo. Uso mi termómetro de infrarrojos y efectivamente tiene 39° alrededor de la herida.

       
  • ¿Algún otro síntoma?
Me mira un poco sorprendida.

       
  • No, apenas hace un par de minutos que me ha picado, pero quería que lo supieses; no te preocupes, sigue descansando.
La miro sorprendido.

       
  • No, no te vayas, la picadura no debería haberte provocado una reacción tan violenta, déjame que te unte una pomada con antiséptico y voy a salir para prevenir al resto del grupo.
Le unto la pomada, agarro mi linterna y salgo de mi tienda, nos dirigimos a la primera de las tiendas, hay luces, así que aviso desde la puerta y me abren.

       
  • Buenas noches, sólo queríamos verificar que no habéis encontrado alguna araña como está. -Digo mostrándole el bote con el arácnido.
Lo miran con curiosidad, ante su negativa continuamos el periplo por el resto de tiendas, finalizamos con tres picaduras más, con idénticos resultados. No me alarmo, explico a cada una de las personas como deben proceder ante una picadura como esa y nos acostamos. A la mañana siguiente me levanto apresuradamente para realizar el seguimiento de las picaduras, con suerte el tratamiento de ayer fuese suficiente y hoy nos podamos ir sin problemas. Me dirijo a la tienda de Mónica, no quiero molestar así que en voz muy baja le pido permiso para entrar, escucho un leve susurro invitándome a pasar asomo mi cabeza por la puerta y veo a Mónica con aspecto febril, sudando, me apresuro a su lado, esta ardiendo, ella balbucea, prácticamente está delirando, miro la temperatura corporal, casi 40°, busco la picadura, no parece peor que ayer, salgo de la tienda y regreso con un antipirético y abundante agua, le doy las indicaciones y continuo con mi visita, han caído todos, con los mismos síntomas, afortunadamente yo me he librado.

Esta circunstancia nos obliga a demorar nuestro regreso, intento buscar información sobre este arácnido, sobre los síntomas, pero no tengo suerte, pasan los días, y la situación no mejora, tan sólo están estables; estoy tomando todas las precauciones que puedo para no ser víctima de la misma picadura, pero cuando llevamos cinco días con los tratamientos, una noche, mientras dormía, siento un picotazo, busco en mi saco y veo la maldita araña, intento succionarme el veneno, pero la reacción es demasiado virulenta, noto como se calienta la región mientras se va hinchando, salgo a informar a Mónica, y afortunadamente la veo bastante recuperada.

       
  • Me temo que al final también he sido víctima del maldito arácnido, ahora ya sabemos lo que viene. He intentado extraerme el veneno, pero es demasiado rápido, por lo que supongo que en pocas horas tendré mucha fiebre y no podré ayudarnos más. Pero lo que me preocupa es que nos estamos quedando sin medicinas, deberías organizar un grupo y acercarnos al barco, pero aún así, tardaríais mucho. No se, quizás la fiebre me respete un poco.
Hago mi última ronda, me alegra ver que serán casi todos curados, siguen teniendo algo de fiebre pero nada preocupante, me retiro a mi tienda y me suministro los medicamentos en previsión de lo que viene.

Escucho ruidos, el tiempo pasa acelerado, veo turbio, pero me cuesta estar despierto, tengo frío, me tapo todo lo que puedo. No distingo entre la noche y el día, no tengo noción del tiempo que está pasando. Siento náuseas, de vez en cuando me despiertan para darme algún zumo de frutas, o agua. Por fin un día me despierto con cierto grado de lucidez, pero me sorprende ver el techo de mi camarote en el barco, ya no estoy en mi tienda de campaña, palpo la picadura, noto como se ha encallado. Pero la temperatura y la hinchazón han desaparecido. Me incorporo en la cama, pero me mareo, estoy muy débil. Sigo durmiendo, el movimiento del barco me mece suavemente.

Me despierta el ruido de la puerta, abro los ojos para ver la cara angelical de Mónica, al verme despierto sonríe ampliamente

       
  • Por fin despiertas. Nos tenías muy preocupados, hace más de dos semanas que empezó tu fiebre.
Dos semanas, me ha durado más del triple que al resto.

       
  • Nos quedamos sin medicinas que suministrarte, caíste en una especie de coma, no lográbamos hacerte bajar la fiebre al segundo día con 40, decidimos realizar una inspección rápida para adquirir más medicinas, dividimos el grupo, nos quedamos tres cuidándote y el resto fueron por las medicinas, a los dos días, viendo que empeorabas decidimos levantar el campamento y traerte al barco, por el camino alcanzamos a la otra expedición. Logramos hacerte bajar la fiebre en el momento en que llegamos al barco y te pudimos dar las medicinas, pero aún así, has estado inconsciente durante muchos días.
Veo como sonríe satisfecha de haber tomado las decisiones correctas, pero me asalta una duda.

       
  • Dices que os quedasteis un grupo de tres conmigo, y que llegado el momento recogisteis el campamento y os fuisteis hacia el barco cargando conmigo y con mucho material.
Ella me mira sonriente.

       
  • Bueno no fue tan difícil, el primer grupo se había llevado parte del campamento. Pero no te quiero fatigar, descansa, volveré en un rato con la comida.
Dice mientras se levanta y desaparece por la puerta, me incorporo en la cama para ver una caja en la mesilla de noche, la abro y veo mis revistas; no recordaba que las había llevado al campamento, me alarmo, ¿quien recogería mis cosas?, ¿quien sabrá que me gustan las chicas musculosas?, ojeo las revistas para ver si hay alguna posibilidad de encontrar alguna excusa, pero no se me ocurre, son un montón de revistas de culturismo, y en las portadas solo hay chicas, casi todas ellas con una musculatura gigantesca, escucho pasos por el pasillo y rápidamente guardo las revistas en la caja y la intento quitar del medio, pero pesa mucho y se me cae al suelo cuando se abre la puerta.

Continuara...

diverman

Continuando...

Es Mónica con la bandeja de comida, no tarda en darse cuenta de lo que está pasando, sin decir nada deposita la bandeja sobre el escritorio, se acerca a la caja caída y recoge las revistas en silencio, las vuelve a poner en su caja, la cierra y la deja sobre la mesa, yo estoy totalmente abochornado, siento como la cara se me calienta, me estoy sonrojando, no se que decir

       
  • Tengo que confesarte que cuando vi las revistas en el campamento me sorprendió un poco, las estuve ojeando un buen rato antes de recogerlas; a juzgar por los números que tienes, supuse que no sigues el deporte, más bien te gustan las chicas musculosas. Después recordé que eras el único que no había intentado proponerme algo, el único que no me había abordado, y es que yo no tengo los músculos de esas chicas. -Dice sonriendo mientras flexiona su brazo derecho sin que pase nada.
  • Realmente no te he abordado porque he visto lo que le has dicho al resto de compañeros, es evidente que todos nosotros pensamos que eres bellísima, tu trato es de lo más dulce, haces que este trabajo merezca la pena; si no te he abordado antes es por esto, no porque me gusten las chicas musculosas.
Me suena raro cuando digo esto, noto como no se me quita el sonrojo. Ella se inclina sobre mi y me da un beso en la mejilla

       
  • Tomaré eso como un cumplido, pero creo que te va a gustar lo que ha pasado. -Dice mientras me ayuda a incorporarme en la cama y me trae la bandeja para que pueda comer -Cuando hicimos la división de grupos nos quedamos las tres chicas y se fueros los hombres al barco, y cuando te dije que el primer grupo llevaba parte del campamento, realmente llevaban sus mochilas y su material de trabajo, las tiendas y todas nuestras cosas y las tuyas se quedaron allí, así que cuando recogimos todo, fuimos nosotras tres las que cargamos con todo, incluido tu.
La miro ojiplático.

       
  • Pero eso no puede ser, yo peso 80 kg, incluso con una camilla de emergencia cargaríais 40 kg cada una, por no hablar del equipo y tiendas y demás.
Ella sonríe

       
  • Eso es lo que te va a gustar, tanto Inma como Maria Luisa han desarrollado una musculatura gigantesca, casi como las chicas de las revistas que escondes; su fuerza es descomunal, y ellas fueron las que cargaron con casi todo, cada una llevaba dos mochilas, una por delante y otra por detrás, de manera que yo me encargué tan solo de llevarte a ti, con el método 'carga de bombero'; yo no tengo la musculatura de nuestras compañeras, pero aunque pensé que me faltaría fuerza, la verdad, es que no me costó apenas nada, cargando con todo aquel peso, caminábamos durante horas antes de parar a comer algo.
La miro sorprendido.

       
  • No puede ser, no podrías conmigo, y menos durante horas.
Ella me mira de una forma traviesa, retira la bandeja, me destapa e introduciendo una mano por mi espalda y la otra por mis piernas me levanta sin el más mínimo esfuerzo, mi pene reacciona ante semejante demostración, ella mira mi erección que la tiene a pocos centímetros de su cara, sigo sonrojándome.

       
  • Veo que te pone también la fuerza en una chica.
Desplaza las manos hacia mi trasero y cuando las tiene juntas, libera una de ellas y acaricia mi pene, me corro en mis pantalones ante su tacto, ella se ríe mientras me mantiene en vilo con una mano y flexiona el otro brazo de una forma triunfal, lástima que su fuerza no se refleje en sus músculos, pero aun así, la belleza de Mónica se ensalza con su fuerza.

Me deja suavemente en la cama.

       
  • Lástima que yo no haya conseguido los músculos de Maria Luisa, ahora es la sensación en el barco, todos los hombres quieren echarle pulsos, y hasta ahora, nadie la ha ganado, pero ¡agarrate! las que más aguantamos su fuerza somos Inma y yo; ahora cuando terminemos de comer le diré que baje para que la veas. Ahora me tengo que ir, pero vendré esta tarde para hacerte compañía.
Se vuelve a ir, pero esta vez me quedo totalmente excitado, no doy crédito, parece que hayan aceptado que pueden aumentar su fuerza o su musculatura espontáneamente, da la sensación de que lo han aceptado así, sociológicamente, todo esto tiene un interés tremendo, pero lo único que tengo en mi cabeza ahora mismo es el posible cuerpo de Maria Luisa, ella es la más joven del grupo, apenas tendrá 24 años, es la pareja de Juan, ambos son Geólogos, y la imagen que tengo de ella, es de una chica mas bien gordita, pero con una cara muy dulce, pelo rubio, ondulado, algo más baja que yo, quizás 1,60m y bien dotada, pero desde luego, una fuerza física nula.

Continuará...

diverman

Continuando

Llevo dos semanas durmiendo, esto sumado a la excitación que me produce pensar en la fuerza de Mónica o la musculatura de Inma o Maria Luisa, me mantienen tremendamente despejado, llaman a la puerta, debe ser Maria Luisa o Mónica, le doy paso, pero me decepciona ver a Juan.

       
  • Hombre, ya estás mejor, ¡nos tenías muy preocupados!, nos ha dicho Mónica que habías despertado, y quería bajar a charlar contigo un rato.
Lo saludo y me retiro un poco para que se siente en la cama.

       
  • No se si Mónica que habrá contado los periplos que hemos sufrido desde que caíste enfermo, pero me gustaría avisarte de lo que ha pasado, para que no te coja de sorpresa. Cuando salimos todos de los efectos febriles del picotazo de las arañas, parecía ir todo igual que siempre; en vez de irnos al barco, decidimos esperar los 4 días que duraba la fiebre para que sanases; además llevar todo el equipaje nosotros solos, sin ti, nos parecía una locura; pero viendo que empeorabas y no tendríamos suficiente medicina, decidimos realizar una expedición rápida al barco a por más medicina, y regresar lo antes posible para poder curarte; sin embargo, cuando llevábamos tres días de travesía, las mujeres, que se habían quedado contigo, nos alcanzaron; no dábamos crédito, tanto Inma como mi mujer, Maria Luisa, habían crecido, mientras que Mónica se había mantenido tal y como era, pero con más fuerza; aún no entendemos lo que pasó en los tres días que pasaron desde que nos marchamos, pero el resultado es espectacular. Cuando digo que han crecido, no es en altura, es en musculatura; ahora María Luisa, tiene unos músculos gigantescos, ella está contentísima, y está continuamente retándonos a pulsos, y con ese cuerpo que ha conseguido, nos gana siempre; lo curioso, y esto me cuesta reconocerlo, es que me gusta, su fuerza me excita, en la cama es alucinante, ayer me masturbó usando su bíceps. Se que suena raro, pero créeme, es espectacular. En fin, que me estoy yendo por las ramas; Mónica ha insistido mucho en que baje a verte Maria Luisa, y quería prevenirte de su cambio de aspecto, se que para muchos hombres, los músculos en una mujer son repulsivos, y por eso te pido que tengas cuidado, no me gustaría que le hicieses daño con un mal gesto o un comentario despectivo hacia su aspecto.
Entiendo perfectamente lo que me dice, de echo, se que para él, reconocer que le gustan los músculos en una mujer, no debe ser fácil

       
  • No te preocupes, me comportaré; ya me había dicho Mónica algo, pero te agradezco tu preocupación.
Se despide y sale por la puerta, cada vez estoy más excitado.

Vuelven a llamar, doy paso y veo a Mónica, radiante como siempre, pero ahora solo puedo recordar su fuerza, su superioridad sobre mi, regresa mi erección, pasa hacia el interior, me incorporo para poder ver mejor, ella viene sonriendo, parece que disfrute de todo esto tanto como yo, escucho los pasos de quien supongo que será Maria Luisa, efectivamente, pasa por la puerta la culturista que haya visto más de cerca, nunca había tenido delante a una chica con esos músculos, lleva un polar muy ceñido, que hace muy poco por disimular su físico, se puede ver cada músculo como si fuese un mapa de fisionomía, puedo distinguir sus bíceps, tríceps, bracorradiales, extensores y flexores del carpo radial, y eso sin salir del brazo, es espectacular, no tiene nada que envidiar a las chicas que aparecen en mis revistas, habla Mónica.

       
  • Veo que te has quedado boquiabierto, no tienes nada que decirle a Maria Luisa.
Miro de reojo a Mónica, que está situada a mi lado, donde puede apreciar mi erección más que evidente, no para de sonreír, casi se está riendo; veo como retira su vista hacia mi miembro erecto; afortunadamente, mis piernas evitan su visión desde donde está Maria Luisa; sin decir nada vuelvo a deleitarme con el cuerpo de Maria Luisa, pero esta vez comento algo.

       
  • ¡Dios mío! me había dicho Mónica que parecías una culturista, pero no pensé que llegases a tener un cuerpo así, estas espectacular
Su expresión es de duda, no sabe si estoy exagerando con mi halago o realmente me gusta, continúo ante su pasividad

       
  • No me quiero imaginar lo que puedes hacer con ese cuerpo, pero me tienes que explicar como lo has conseguido.
Ella empieza a sonreír, y contesta con su dulce voz.

       
  • ¿En serio te gusta?, siempre he pensado que un cuerpo así -dice mientras flexiona los brazos, llevando el polar al punto de rotura, incapaces de aguantar la montaña de músculos que suponen sus brazos- no le gustaban a los hombres, ya he visto que a Juan le encanta, pero no pensé que hubiese alguien más así en el barco; tendrías que ver lo que puedo hacer, ahora soy la más fuerte de la tripulación, mucho más que cualquiera de los hombres -dice mientras bombea sus músculos.
Los primeros quejidos del tejido son suficientes para correrme nuevamente, Maria Luisa está mirando la manga de su polar, viendo como no resiste la tensión, mientras Mónica me toca el hombro, ella se está dando cuenta de todo.

       
  • Por qué no le dejas que toque tu músculo, seguro que le gusta su dureza.
Me sonrojo, intento disimular mejor la mancha que ha llegado a las sábanas, María Luisa, se acerca lentamente, sus brazos separados por los abultados deltoides, incluso los abdominales se la marcan a través de la prenda, es una sinfonía de músculos, el movimiento no hace más que acentuar su definición, desde luego, el viaje ahora va a ser más divertido. Cuando se acerca vuelve a tensar el brazo derecho, la manga se deshace ante la presión, ella mira preocupada el destrozo.

       
  • Me estoy quedando sin ropa, vamos a tener que hacer una parada en alguna isla para comprar ropa de mi nueva talla; pero dime, que te parece, ¿a que son duros? -dice con un tono casi infantil.
Mientras poso mi mano sobre su bíceps, aprieto con todas mis fuerzas, pero el músculo no se inmuta, cuando estoy apretando relaja el brazo, ahora si puedo malear suavemente su masa muscular, es espectacular, aun relajado, su bíceps sigue siendo durísimo, pero este estado dura poco, vuelve a tensar el brazo, aún más que antes, siento las fibras hincharse, las arterias y venas impulsando sangre, puedo sentir sus latidos, es una escena muy erótica, ella mira su brazo, aún sorprendida, es evidente que a ella también le sorprende tener esos músculos; por lo menos su falta de atención a mi erección me está ahorrando un sonrojo más.

       
  • Tu musculatura es espectacular, pero me tienes que decir el secreto, antes de caer enferma tras la picadura no tenías este aspecto, nos tienes que explicar como lo conseguiste, y porqué solo te afectó a ti, y no al resto del grupo.
Me mira sonriente.

       
  • Bueno, realmente no tenemos nada claro que es lo que ha pasado, pero no solo me ha pasado a mi, Inma también tiene una musculatura importante, no tan grande como la mía, pero mayor que la de nuestros compañeros, y por otro lado Mónica es mucho más fuerte que antes, pero efectivamente no parece que tenga más músculos. Respecto a los chicos, no he notado cambios, aunque si te puedo decir que Juan tiene, ..., como te lo diría, más aguante. -Se sonroja- En la cama lo disfrutamos más, aunque no se si es debido a su recién encontrado gusto por mis músculos.
No para de flexionar a cada referencia a su fuerza o sus músculos, el espectáculo es orgásmico.

       
  • Cuando te recuperes te haré alguna demostración de fuerza, para que puedas ver que estos músculos tan grandes no son sólo fachada -dice flexionando orgullosa sus increíbles brazos.
  • Bueno, cuando me recupere además me gustaría verificar que estas bien, un crecimiento muscular tan acelerado es traumático, y te ha podido ocasionar alguna patología oculta, aunque lo que puedo ver es fantástico. En la próxima expedición te podrás encargar de llevar el equipo más pesado, eso nos vendrá a todos muy bien.
Ella sonríe ampliamente.

       
  • Bueno, me tengo que ir, me alegró que estés mejor, pero te dejo con Mónica, ella te cuidará, si necesitas algo de fuerza bruta ya sabes por donde estaré -dice mientras sale del cuarto dejándonos a Mónica y a mi de nuevo solos.
Continuará...

diverman

Continuando

       
  • ¿Qué te ha parecido? Aunque tu amiguito ha hablado por ti, es espectacular el cuerpo que ha desarrollado la buena de María Luisa en un par de días, pero lo que más me gusta es el efecto que tiene en alguno de vosotros. Ese poder me parece muy excitante. Es una lástima que yo no haya comido o bebido lo que ella e Inma; me encantaría poseer unos músculos como los suyos.
Tiene la mirada perdida, está pensando en voz alta, la interrumpo

       
  • Pero si tu vuelves locos a los hombres, eres de largo la chica más atractiva que he conocido nunca
Ella me mira aún inmersa en sus pensamientos

       
  • Si, se lo que dices, los hombres me miran lascivamente, se nota el deseo, pero las miradas hacia María Luisa cuando muestra su fuerza, su poder, son de sumisión, tanto tu, como Juan, como algún otro miembro del equipo se corren encima con verla romper una de sus sudaderas. Yo, poniendome todo lo sexy que puedo, consigo apenas alguna erección, y eso si, muchos piropos, pero ella, flexionando un brazo hace que os corráis.
La corrijo

       
  • Bueno, antes me corrí ante tu demostración de fuerza, no estoy orgulloso, pero me excitaste mucho.
Ella me mira sin mostrar ninguna expresión

       
  • Si, lo sé, pero lo primero que hiciste fue buscar mis músculos, notaba como te decepcionaba que no tuviese. Es como si a mi fuerza le faltase algo, y en cualquier caso, si mi fuerza te impresionó, imagínate la de Maria Luisa.
La situación no deja de sorprenderme, la chica más guapa que he conocido quisiese tener el cuerpo de mis sueños, tan sólo para excitar a gente como yo.

Bueno, me encanta pasar el tiempo contigo. Pero no quiero monopolizarte, no quiero provocar celos al resto de los compañeros con todo el tiempo que me estas dedicando.
Digo en la esperanza de que aún así, se quede conmigo.

       
  • Es aquí donde quiero estar, no me he separado de tu lado desde que llegamos. Siempre he sentido algo especial por ti, me has asustado mucho, fui yo la que sugirió que te llevásemos al barco, me daba la sensación de que te podíamos perder si no hacíamos algo. Todos estos años, el respeto con que me has tratado, la distancia que has puesto entre nosotros me excitaba, eras la fruta prohibida, pero al descubrir tus gustos especiales, al entender porqué no me habías abordado, me plantee ser la chica de tus sueños. Hace días que decidí cultivar un cuerpo como el de Inma, y viendo como has reaccionado al verla, tengo aún más determinación para conseguirlo. Lamentablemente en el barco no tenemos equipamiento, y realizar ejercicio con mi peso es ridículo, ayer intente hacer flexiones, cuando llevaba 200 no había roto a sudar, apenas noté nada, así no voy a aumentar de volumen nunca.
No doy crédito.

       
  • Espera, es demasiada información para analizarla rápido, ¿dices que siempre te he gustado?, pero, porqué no me dijiste nada, todos estos años me ha dado miedo mostrar el más mínimo afecto especial contigo, temía una reacción negativa por tu parte. Respecto a tu físico, es perfecto, no creo que debas cambiar nada; efectivamente, una chica con músculos me pone, me excita, pero tu me excitas igual, eres el sueño erótico de todo hombre con los pies en el suelo.
Ella me mira con compasión.

       
  • ¿Ves?, eres muy dulce, he estado enamorada de ti mucho tiempo, estaba esperando que dieses un primer paso, pero no lo dabas; ahora lo entiendo todo, y en cualquier caso intentaré tener el cuerpo de tus sueños, aunque creo que me va a costar.
Dice mientras se inclina sobre mi, mostrándome su canalillo conforme se aproxima, busca mis labios, me da un beso que me electriza, siento como una pequeña corriente eléctrica recorre mi cuerpo, estoy en una nube, no siento la cama, la acaricio, agarro su cabeza intentando bloquear la posición para que el beso no termine, la pasión va aumentando, noto como me levanta, se incorpora aguantando mi peso como si nada, me excito mucho, la situación va ganando agresividad, pierdo la noción del tiempo, por fin ella rompe el beso y me arroja sobre la cama, se monta encima mía, la imagen es bestial, está sentada sobre mi cintura, a horcajadas, sintiendo el roce de mi pene contra su trasero, con las manos en la nuca, tocándose el pelo, con una expresión de éxtasis impresionante, sus brazos denotan algo de definición; no lo había notado hasta ahora. Baja los brazos, se agarra la camiseta y se la retira suavemente, mostrándome en primer lugar sus abdominales, los tiene más definidos de lo que yo recordaba; los recorro con mis manos, al tocarla se le eriza la piel, está totalmente excitada; continúa sacándose la camiseta, llega a los pechos, no lleva sujetador; es la primera vez que disfruto de ellos, los agarro con mis manos, sus pezones están totalmente erectos, acaricio suavemente sus grandes aureolas, ella gime de placer, mientras mueve sus caderas alrededor de mi miembro, continúa con las manos en la nuca, está en su mundo, totalmente excitada, intento atraerla contra mí, la quiero besar, pero es como intentar doblar un árbol; me da la sensación de que no se da cuenta de que estoy tirando de ella; viendo que no soy capaz de moverla ni un ápice, me dedico a dibujar con mis dedos cada uno de sus contornos, sentir sus senos, acariciar sus abdominales, me corro nuevamente, ella siente mi semen sobre su espalda, abre los ojos, se tumba sobre mí y me come la boca.

       
  • Veo que te gusta lo que ves.
Dice entre gemidos, mientras continúa con sus movimientos pélvicos, la beso frenéticamente, mientras acaricio su espalda desnuda, noto más desarrollo del que conocía de anteriores exploraciones médicas, pero no me centro en eso, acaricio cada centímetro de su piel, continuamos un buen rato, lo suficiente para hacerme llegar nuevamente, ella nota como mi miembro vuelve a la guerra, así que baja un poco sus caderas, acariciandolo, me mira con cara de niña traviesa mientras se muerde el labio inferior y se toca uno de sus pechos, sus gemidos me excitan aún más continúa así unos segundos hasta que llego por enésima vez, ella para en ese momento, me mira triunfal, como la que ha conseguido lo que buscaba, se reclina nuevamente sobre mi, me da un beso y se baja de la cama, yo estoy empapado, ella no ha roto a sudar; es evidente que su forma física ha mejorado notablemente.

       
  • Me ha encantado, pero me ha dado la sensación de que me estabas poniendo a prueba o algo así.
Ella me mira con esa cara de niña traviesa.

       
  • Si, realmente quería saber si tenías el aguante que parece ser que tiene Juan; quería saber si podías llegar más de una vez, y lo cierto es que no me has defraudado, te has mantenido erecto casi todo el tiempo; creo que nos lo vamos a pasar muy bien.
Busca su camiseta y se la pone nuevamente, no puedo dejar de ver como sus brazos se excitan a cada movimiento, sus bíceps saltan, si bien son pequeños, están totalmente definidos.

       
  • Antes cuando flexionaste, o cuando me levantaste, no vi ningún rastro de músculo en tus brazos, sin embargo ahora, me da la sensación de que tienes algo de bíceps.
Ella se los mira mientras flexiona y aparece una pequeña bola, le cambia la cara.

       
  • ¡Es verdad!, mira, ¡me han crecido un poco!
Son muy pequeños, pero muy bonitos, me incorporo para sentirlos, están duros como una piedra, ella no para de sonreír mientras flexiona y relaja su nuevo músculo; definitivamente, eso no estaba ahí hace una hora.

       
  • ¿Estás pensando lo mismo que yo?
Le insinúo, ella me contesta.

       
  • ¿Es posible que el sexo active la reacción que genera estos músculos?, eso justificaría porqué las dos personas que han practicado sexo han crecido, mientras que yo, prácticamente, me he quedado como estaba.
Mi contestación no se hace esperar.

       
  • Bueno, esto se podría demostrar de una forma muy rápida.
No he terminado de hablar cuando ella se ha bajado el pantalón se ha quitado las bragas y se ha colocado encima mía, flexionando sus pequeños pero increiblemente duros músculos, alzo mis manos para tocarle los bíceps, su dureza me excita, ella nota como mi miembro lucha por abrirse un hueco, cambia la posición, juega un poco conmigo, se coloca debajo, me levanta con los brazos y me mueve como si fuese un pelele, sabe que esta demostración me está excitando aún más, me introduce dentro de ella, me fuerza, me mueve hacia dentro y hacia fuera como si fuese un consolador, deja reposar mi cabeza entre sus pechos mientras continúa con el movimiento, cada vez más rápido, sus gemidos denotan su estado, está apunto de llegar, intento aguantar para llegar a la vez, pero es demasiado, me corro dentro suya, mientras ella continúa con su ritmo frenético, no se detiene, tarda unos minutos pero llega. Me deja caer sobre ella, el contacto de nuestras pieles unido al olor de su sudor es embriagador, me pego a su piel, la huelo, me quedo fundido a ella, no quiero separarme.

Continuará...
_____________________________

You are not allowed to view links. Register or Login
Hago las maletas y me me marcho a Amazonia con mi mujer !   :) :) :)

FML88

esta es una historia que escribí hace tiempo, no soy muy bueno pero me diverti escribiendola

La Madre de Carlos
by FML88
_______________________________

-Deja de hacer trampa pinche Carlos
Le dije a mi amigo Carlos, siempre que jugamos Ploop (un juego donde controlas unas criaturitas como ranas que comen pelotitas, el que consiga más gana, con power ups y todas esas cosas; es muy infantil pero nos encanta) me gana, está haciendo trampa, seguro que sí.

-Pura envidia perra
Me responde con burla en su cara, sabe que no le puedo ganar pero aun así es mi mejor amigo, hemos pasado por cosas buenas, malas... peores; en fin, siempre nos juntábamos para jugar y este día no era la excepción, regrese de mi  4° semestre en la universidad, he vivido buenas experiencias, conocí buenos amigos, sufrí cosas pero al final de cada semestre, esperaba con ansias para volver con mi familia y salir con Carlos de nuevo, el también estudia y entiende por lo que paso por eso estos días son tan buenos para nosotros.

-Ya me canse de jugar, eres bien malo Paco jajajajaja
Dijo Carlos, se paró y apago la consola

-Cállate cabron jajaja
Le dije de broma, así nos llevamos. Miro mi reloj las 22:00, wow ya es tarde, tengo que ir a casa si no se preocupara mi madre

-Uy, ya me tengo que ir, si no se preocupara mi madre
Eso es lo que dije

-Ok, te acompaño a la entrada
Dijo Carlos, nos paramos, recogimos nuestra basura, no íbamos a hacer un desastre en su casa nada más porque tenemos mucho de no vernos; todo listo bajamos a su sala de estar, ahí estaba la madre de Carlos una mujer que a pesar de estar en sus 50s parecía 10 años menor, y para su edad no estaba nada mal, parecía pasada de peso pero ustedes saben de esas gorditas que tienen curvas y se ven sexys, siempre la vi muy tapada pero su personalidad era todo lo contrario, se veía que en su época era toda una seductora; este día no era la excepción tenía una falda larga que solo permitía ver de sus tobillos para abajo, y cubriendo su torso un grueso suéter que aumentaba más su forma; estaba sentada sobre su sofá viendo TV, jugueteaba con sus aretes y con su cabello pelirrojo hecho chinos, era un tono muy oscuro y siempre se le vio bien y... ¿de qué estoy hablando? Después de un divorcio esperaba que cambiara pero parece que no lo hizo parece que en realidad no le afecto.

-Ma!, Paco ya se va!
Carlos grito para llamar su atención, ella se volteó y me vio, se levantó en un instante y se nos acercó, ella es alta para ser mujer pero también nosotros somos altos... como 1.80 mts cada uno.

-Ok, te vas con cuidado Francisco
Francisco, me caga que me digan Francisco pero bueno no me iba a detener para decírselo, se acercó a mí con los brazos abiertos, la imite para responder el abrazo; nos tomamos de los brazos. Wow que duros están sus brazos, digo yo sé que estaba haciendo ejercicio para bajar de peso pero cada vez la veo más grande, puede ser que... no no no; me miró fijamente, como extrañada; debí haberme quedado más rato del debido en esa posición, nos sonreímos y nos besamos las mejillas para despedirnos.

-espero que vengas más seguido
Me susurro, ¿a qué se refiere? Nos Carlos sonreía pero se veía confundido por lo que paso, se despabilo y me cogió del brazo, nos dirigimos a la entrada, abrió la puerta

-Bueno, espero que te hayas divertido Paco, gracias por venir
Me dijo

-Al contrario, Visitarte me da estabilidad mi hermano
Le respondí, nos miramos como los buenos amigos que somos y nos abrazamos, ambos comprendíamos lo que el otro significaba para el otro de vuelta, éramos la razón por la que ni uno de nosotros se había suicidado a estas alturas del partido, rompimos el contacto, unos golpecitos en el costado del brazo y un simple hasta luego. De reojo me percate que la madre de Carlos nos veía, cuando nos despedimos ella me guiño el ojo y sonrió de forma coqueta... ¿Qué diablos pasa? De camino a casa me pregunte ¿Qué fueron esas cosas? ¿Ir más seguido? Si voy cada 2 días, el guiño, todo es tan extraño, llego a casa, le aviso a mis padres de mi llegada, mi padre con si mirada en el periódico solo responde con un hmm, lo conozco, así es su forma de decir "bien hijo", mi madre me hace las preguntas obligatorias ¿Qué comiste? ¿Cómo esta Carlos?, le digo lo que tiene que saber le doy un beso en la frente y me subo a mi cuarto con un plato de galletas... no le puedo decir más que eso. Mi cuarto, mi salón de privacidad, ya casi vacío porque lo demás está en mi departamento en el capital, checo mi celular, mensaje de Carlos:
Carlos
Hey! Me acaba de llamar Dana dice que tiene algo importante que decirme que crees que sea?
Qué más? Quiere cojer hombre
Tú crees?
Si güey
Que hago?
Invítala a salir
Para que te diga qué onda
Ok
Gracias

Carlos siempre fue muy tímido con las chicas y siempre le ayude con eso, cuando teníamos problemas al respecto nos ayudábamos, yo soy más mañoso y por lo general el me pide consejos, lo hago por su bien. Me tumba el sueño pero lo que paso hoy me confundió mucho, ¿Qué pasa con la Madre de Carlos?

12:00 horas, me acabo de levantar, son vacaciones, es normal; mis padres siguen dormidos, fueron a misa esta mañana, estoy listo para que me digan lo mal que me debo sentir por no ir, no me importa, Mensaje de Carlos:
Carlos
Hey
Dana me dijo que si
Hoy la veré en un café cerca de su casa

Por cierto
Mi mamá dice que hiso algo para tu mamá
Dice que como yo saldré
Que si pasas tú por el

Hmm, que raro ¿Cómo para qué? Nuestras madres se llevan bien pero no es común que pase esto, al menos en los 4 semestres que llevo de universidad y que he venido de visita, jamás le preparo algo... nah, estoy exagerando
Carlos
Si

Buena excusa para que no me regañen por ser un "hereje", me preparo para salir, para ser honesto es lo único de provecho que hare en la semana, me pongo una fachas unos tenis y salgo con algo de dinero por si acaso, en el camino sigo pensando lo que había pasado ayer, ese momento de la despedida ¿por qué me quede como bobo? Digo aun con la figura de la señora es atractiva de cierta manera ¿Qué estoy diciendo? Es la Madre de mi mejor amigo; llego me acerco a la puerta y toco el timbre "Ding Dong"... oigo pasos, se abre la puerta y ahí está , la madre de Carlos, vistiendo algo parecido que ayer, excepto que la falda era un poco más corta

-Hola  Francisco, ven pasa, ponte cómodo
Me dijo mientras entrabamos a la casa, otra vez Francisco, hasta parece que lo hace a propósito, se metió a la cocina y yo pase a la sala, vi en el comedor un pastel que se veía apetitoso, seguro ese es el regalo para mi madre

-El pastel está en la mesa pero no te vayas aun, quiero preguntarte algo
Grito desde la cocina, ¿Qué querrá saber? ¿Por lo que paso ayer? Oh dios mio... podría ser también que le hable de Dana, no sé si ella la conozca, tal vez quiera saber si es una buena chica; desde que se divorció de su ex esposo ella se ha preocupado por cuidar a Carlos, no me sorprendería que así fuera. Me senté en el sillón de la sala, al frente una mesita para el café, a los lados otros dos sillones, más enfrente una televisión, no muy grande y fotos colgadas en las paredes, de ella y de Carlos; se empiezan a escuchar paso hacia donde estoy, es ella, se sienta en otro sillón de la sala ¿pero qué? Ahora tiene una minifalda y una camisa escotada, hay algo muy raro, no se ve gorda, tiene una espada ancha, unas curvas para morirse y miembros gruesos, sobre todo las piernas que es lo único que puedo ver aparte de su rostro, el cual no estaba nada mal, los risos rojo le caían en los hombros, estaba maquillada, pero no mucho, un maquillaje adecuado, me miro profundamente con esos ojos azules oscuros que tanto la caracterizan; sus piernas estaban torneadas y gruesas, al parecer obra de los últimos 2 años de ejercicio, su forma estaba cubierta por su ropa, no era grasa lo que tenía en el cuerpo, era musculo y bastante al parecer. Quede boquiabierto, empecé a sentir algo muy raro en mi al ver sus formas y su escote, oh que maravilloso escote unas enormes tetas apretadas por la camisa pero se veía muy grande ¿Por qué me siento así? Es lo contario a lo que me gusta, me gustan las mujeres petite, chiquitas y delgaditas, pero ahorita estoy frente a esta Venus, con muchas curvas, más de las que espere

-Dime algo... Paco, yo sé que no te gusta que te digan Francisco, me he dado cuenta; dime... ¿Qué piensas de las mujeres mayores?
Pregunto cruzando las piernas

-amm, pues... ¿en qué sentido?
Respondí muy nervioso, ella echo una risita y se adelantó un poco hacia mí, mostrando sus redondos pechos, siempre fueron un atractivo para todos en la escuela, los enormes senos de la mamá de Carlos, muchos hablaban a escondidas de eso, yo los escuchaba, no decía nada, estaban hablando de la madre de mi mejor amigo después de todo pero tengo que admitir que hasta yo fantasee con ellos

-las mujeres mayores... ¿te excitan?
Pregunto sin tapujos

-yo eh... un poco, digo hay mujeres mayores que lucen espectacular y hay quienes no... yo creo que es muy probable que alguien mayor que yo me pueda... usted sabe... pues excitarme...jeje
¿Qué chingados está pasando?... oh no, estoy teniendo una erección, espero que no se dé cuenta

-Ya... y ¿las mujeres... fuertes?
Pregunto de repente inclinando su cabeza un poco sin dejar de verme a los ojos.

-¿Fu... fuertes?, ¿a qué se refiere?
Respondí aún más nervioso, se ve fuerte y todo pero no creo... no se ¿Qué estoy pensando?

-Tú sabes, con un poco de... musculo
Dijo mirando hacia abajo en dirección a sus piernas, las apretó un poco y vi que sus pantorrillas se endurecían y formaban unos bultos que se veían muy rígidos

-yo...
Titubee

-shhh... no te preocupes, veras, no he tenido un hombre en mi vida desde hace mucho tiempo, y una mujer se puede sentir un poco sola y a esta edad no es tan sencillo conocer gente como antes; ¿si me entiendes?
Me dijo mientras ponía un dedo sobre mi boca, asumió el control, me agarro desprevenido, no podía hacer mucho

-Te veo nervioso, no lo estés, sé que te atraigo y como lo acabo de mencionar, yo estoy sola
Dijo mientras recorría sus deliciosas piernas, después enfatizo las carisias en el interior de sus muslos, me estaba prendiendo mucho, tenía una cara de lujuria comparable a la de una actriz porno, dios tenía una erección durísima

-sobre la última pregunta que te hice, necesitare que me acompañes a mi alcoba... solo si quieres
Me dijo sentándose erguida y después puso su mano con el dorso hacia arriba, como una dama, mi respuesta seria un sí o no y aceptar o negar su mano

-si quieres, te aventuraras en lo desconocido, si no pues puedes tomar el pastel de la mesa y olvidamos todo esto
Jajajajajajaja hubiese sido genial que citara Matrix... ustedes saben lo de la las pastillas y te muestro que tan profundo es el hueco del conejo y el país de las maravil.... Ok, sigamos con la historia.
Pensé detenidamente mi decisión, obviamente esta mujer quería tener sexo casual conmigo, el gran problema es que... es la Madre de mi mejor amigo, no puedo solo... es... debe haber una regla al respecto o algo así, digo, no me puedo tirar a la madre de Carlos ¿verdad? Estaría mal... pero esta tan buena y después de un año de no tener una relación extraño eso.
Extendí mi mano.
Ella la agarro y se levantó primero, me levante enseguida para seguirla, me dio la espalda sin soltar mi mano, y nos dirigimos al segundo piso, podía ver su suculento trasero apretujado con su minifalda, jamás había visto a la señora Vargas de esa manera, desde la preparatoria me despertaba ciertos sentimientos pero eso era normal, era un adolescente, ahora ya soy un adulto, ya he pasado por distintas situaciones y sé que no es correcto hacer lo que estaba a punto de hacer, mi amistad con Carlos puede peligrar por esto... y... estamos en su cuarto, un gran cuarto, finalmente este lo compartía con su marido pero después del divorcio ella se quedó con la casa bla bla... tiene ese olor que solo los cuartos de padres tienen, color agradable, fotos suyas, un pequeño baño y una amplia cama.

-Espérame aquí Paquito, ya salgo
Me dijo y se metió al baño, yo me senté en la cama, mire a mi alrededor, ya estaba completamente estable, como si no hubiese pasado nada, me trataba de sacar de la cabeza que esta diosa era la madre de Carlos... paso un rato y no salía, me acosté mirando el techo por un rato... que abur...

-Estas cómodo?
Pregunto, no escuche la puerta, no es como si importara eso, me siento en la cama para verla

-Oh dios mío
Susurre al verla, la vi en frente de mí, sus chinos caían a los lados de su rostro, tornillos rojizos que enmarcaban sus ojos azul profundo que adornaba la cara de una mujer hermosa a pesar de su edad, sostenido por un cuello que aunque de apariencia fuerte se podía adivinar que era de una mujer, mi vista seguía recorriéndola, tenía un pecho amplio, conectado al cuello por unos trapecios densos, tenía puesto un conjunto de lencería negro con encaje, el brassier sostenía sus turgentes senos, a los lados se posicionaban unos intimidantes y fuertes brazos en pose de jarra, debajo de sus senos se encontraba su abdomen el cual era ancho y los músculos abdominales hacían una falsa barriga que no se veía mal pues con las amplias caderas de esta diosa se convertía en una cintura de avispa, debajo de sus bragas se asomaban una gruesas y sexys piernas, se veían tan poderosas que trague saliva, La señora Vargas era enorme, no tenía mucha definición pero sin duda era grande... es que no podía creerlo, una mujer con un rostro agradable con ese cuerpo tan imponente
-Wow, Señora Vargas, usted es...
Las palabras salieron sin pensar

-Anna, Paco, dime Anna
Me interrumpió enseguida, me puso una mano en el hombro, yo soy más alto pero como estaba sentado y me veía como un palillo frente a ella sentí una especie de temor... ver su tamaño frente a mí me estaba excitando.

-Señora Varg...
Dije

-Ya te dije que me digas Anna, ahora levántate
Me levante, no lo pensé solo me levante, de repente La madre de... Anna, me acaricio, puso su mano izquierda en mi nuca y me forzó hacia sus labios, me beso apasionadamente, no podía creerlo, cerré los ojos y me quede congelado, no sabía qué hacer, relajo la posición de su mano

-mmm... tócame, sé que quieres hacerlo, acaríciame, sacia tus deseos
La toque sin preguntar, era dura al tacto, sus curvas, con excepción de sus pechos y sus caderas, eran duras, tenía una capa de grasa entre la piel y sus acerados músculos, pero parecía esculpida en granito, acariciaba sus piernas, sus brazos, pasaba mi mano por sus abdomen musculoso, maldición me estaba excitando muchísimo; tomo mi muñeca y guio mi mano hacia su sexo, metió mi mano en su ropa interior.

-Estoy urgida Paco, siente lo húmeda que me puse
Sentí sus labios empapados, acaricie su vulva, estaba empapada, gimió después de un rato, puso más fuerza en mi nuca y con la misma hizo que me arrodillara, puso la mano izquierda sobre mi hombro, saco mi mano de su ingle y se quitó la pieza inferior de su conjunto de lencería, vi su sexo rasurado frente a mí, se veía impar con los músculos de su alrededor.

-hey!
Voltee a ver su rostro.

-vas a comerme y lo vas a hacer bien, si no...
Alzo su brazo libre y le flexiono, se inflo, se transformó de un brazo enorme en uno masivo, quede boquiabierto, ella se dio cuenta, rio y con la mano izquierda forzó mi cara entre sus piernas, las cuales me apretaron los costados de la cabeza, entendí el mensaje rápidamente, comencé a lamer y a mover mi cara para proporcionarle placer, sentí como sus muslos se ensanchaban y formaban una prisión para mis sienes.

-Oh si, sigue así
Decía mientras acariciaba mi cabello; Presiono más fuerte mi cabeza, dolía mucho, era muy fuerte, creí que mi cráneo reventaría, puse mis manos entre sus rodillas y trate de separarlas, era demasiado para mí, tenía que salir de aquí

-qué lindo eres jajajajajajaja, me temo que no saldrás de aquí hasta que yo me corra, sigue chupando mi concha, estoy tan cerca ohh
Pude ver de reojo que se había quitado el sostén y empezó a estimular sus pezones y a apretar sus tetas, comenzó a jadear, con esto la presión en mi cabeza aumentó, ¡¡que dolor!!, dejo sus senos y puso sus dos manos para hundir mi cara más profundo en sus genitales

-OHH!!... OHH!!... AAAAAHHHHHHH!!!!!!
Gritó desde lo más profundo de su ser, chorros de sus jugos brotaban de su vagina, mojo todo mi rostro, ella jadeaba más y más, puso sus manos en mis hombros, vi sus piernas y a pesar de parecer pilares colosales estaban temblando por el sexo oral que le practique.

-Oh Paco, ha ha... te salvaste por ahora... pero... esto acaba de empezar
Me paro sin dificultad y me arrojo a su cama, estaba mareado por lo que había pasado pero podía ver a esta cruel diosa frente de mí; separo los brazos y sus espada creció, se veía increíblemente poderosa, tenía una presencia que me atemorizaba pero a la vez me provocaba una tremenda erección, como jamás la había tenido, Flexiono sus dos brazos, creció más de lo que ya estaba, sus bíceps eran dos balas de cañón envueltos en seda blanca, unas venas recorrían esos miembros tan musculosos, no eran tantas pero solo aumentaban la idea de que esta mujer era una fortaleza humana; bajo sus brazos, se relajó

-ahora si dime Paco... ¿Qué piensas de las mujeres...
Alzo sus brazos y asumió de inmediato una pose de cangrejo, sus trapecio opacaron su venoso y grueso cuello, sus pectorales explotaron y sus gigantescas tetas saltaron, sus brazos se volvieron enormes.

-Fuertes?
No tenía control de mí mismo, estaba extático, mi pito miraba al techo


-me gusta que te excites, tómalo, mastúrbate... jálatela para mi
No pensé mucho en quitarme los pantalones y remover mis bóxers, se volvió necesario en este momento entregarme por la lujuria, Anna estaba riquísima; comenzó a asumir distintas poses de culturista, con cada una sus músculos se inflaban más y más, yo acariciaba mi palo con fuerza, esto era lo más erótico que había visto en mi vida.

-¿te excito? ¿Acaso estos enormes músculos hacen que se te pare?
Mientras ella seguía con su show yo continuaba acariciando mi verga, observe que mientras realizaba sus poses se quedaba viendo a mi falo, se estaba babeando, cada pose a continuación estaba seguida de un temblor en todo su cuerpo, estaba logando que se prendiera

-No puedo esperar más
Dijo y paro, subió rápido a la cama y me quito la mano con la que me masturbaba, me miro a los ojos y después a mi pene, se lamio los labios y lo tomo con una mano comenzó a bombearlo rápidamente, mientras lo hacía, flexiono su otro brazo, dejo de bombear y guio mi mano hacia su descomunal brazo, lo acaricie mientras ella me masajeaba el miembro, ella continuaba flexionando su brazo mientras me la jalaba, yo solo me estaba poniendo más caliente, Anna era una diosa, después de un rato, bajo su brazo y con el poder de sus pectorales alzo sus tetazas, con el brazo libre se desato el brassier liberando sus carnes, no lo pensé, comencé a jugar con sus pechos, los apretujaba, me estaba acercando al orgasmo, continúe estimulándola, esta vez apreté sus pezones, empezamos a gemir incontrolablemente y de repente, dejo mi palo y puso sus manos entre mis piernas, las movió hacia mis glúteos, oí sus quejidos parecía estar haciendo fuerza, de repente sentí como abandonaba la cama, abrí los ojos y me percate que me estaba alzando, estaba sentado con los muslos en sus bíceps y sus manos en mi espalda baja y metió mi miembro erecto en su boca y comenzó a mamármela, me agarre de su gran espalda para no caerme, mire hacia abajo, solo podía ver su rostro oculto por sus risos rojos, su ojos cerrados y su boca llenando mi verga de placer húmedo, no podía más estaba a punto de correrme, ella se dio cuenta y acelero su ritmo, abrí l boca y solté mi chorro, ella se lo trago y siguió chupándola un poco más.

-que bien estuvo eso, ¿no Paquito?... lástima que iras a dormir
Me bajo de golpe, y me tomo con sus fuertes brazos por la nuca, a continuación hundió mi cara en sus senos y obstruyo mi respiración, me desespere y comencé a forcejear, tenía que salir de la prisión; ella apretó más, no podía salir, oh dios, que fuerte era, comencé a golpear su hercúleo cuerpo, debía zafarme como fuera.

-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, solo lo haces más divertido chiquito, mmm si, sigue golpeando mi cuerpo de roca
Con cada golpe se agotaba mi fuerza y con mi fuerza mi aliento... cedí por completo y me desmaye.