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#HISTORIAS en ESPAÑOL / STORIES in SPANISH~collected

Started by santino, March 20, 2010, 06:59:33 PM

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diverman

11
...Verónica...

Cuando me despierto, todo lo que veo es a Sara mirándome con detalle; está desnuda, de rodillas sobre la cama, mi cuerpo yace desnudo sobre las sábanas, vuelve a estar excitada; tan solo con verme se pone a 100. Antes de que se de cuenta de que estoy despierta empiezo a flexionar mis músculos sin cambiar de posición, ella se toca; me excito, intento mantener la pose, simplemente flexionando, pero sus gemidos son demasiado, me incorporo y nos fundimos en un abrazo; nos magreamos un buen rato, introduzco mis dedos en su sexo y la masturbo, sus gemidos me excitan, noto como acaricia mis labios con su mano. Continuamos hasta que nos vence el hambre; almorzamos y acompaño a Sara al bar en el que trabaja; nos despedimos con un beso muy apasionado, la plaza se paraliza para ver el espectáculo que estamos dando.

Regreso a casa para ver al atontado de mi anfitrión de rodillas

       
  • Estaba preocupado; anoche me quedé esperándote hasta las cuatro; pensé que no regresarías. -Dice sin levantar la vista de mis pies
  • No digas tonterías -Digo agachándome, agarrándolo por las axilas y levantándolo hasta mi altura
Lo llevo al dormitorio, lo desnudo de un manotazo haciéndole la ropa jirones y abuso de él; no parece que le importe demasiado, lo follo un par de veces hasta que me quito el calentón que llevo de mi despedida con Sara.

Ahora me doy cuenta que desde anoche no he vuelto a pensar en el desgraciado de Raúl. Solo recuerdo a Sara, me importa muy poco el dinero, no me puedo creer que me haya quedado pillada con una camarera, pero lo que tengo claro es que he disfrutado con ella como no lo había hecho con nadie. Debo arreglar mi problema con Raúl; esta misma tarde me acercaré a verle y le explicaré lo que ha pasado, pero tengo ganas de que sufra, de que vea lo que se ha perdido; nada me gustaría más que rechazarle cuando me ruegue quedarse conmigo; voy a disfrutar muchísimo.


diverman

12
...Raúl...

Por la mañana me despierto y lo primero que veo es la cara de Sofía.

       
  • ¿Llevas mucho tiempo ahí de pie? -pregunto aún adormilado
  • Apenas unos minutos, estaba disfrutando de mi invitado, estabas muy tierno ahí durmiendo. Déjame que te ayude a incorporarte.
Instintivamente echo mis brazos hacia ella sin percatarme de que estoy en calzoncillos. Ella antes de que cambie de opinión se agacha mostrándome su amplio escote, la abrazo y me levanta de la cama con muy poco esfuerzo, la situación me excita, y mis calzoncillos no logran disimular lo evidente, me sonrojo, ella disimula, me acerca la muleta, se da media vuelta y me dice que en dos minutos subirá para ayudarme a bajar. Me quedo mirando como se marcha de la habitación. Bajo su vaporosa falda puedo ver unos gemelos muy decentes, esto no me sirve para relajarme. Me doy una ducha fría y cuando salgo veo a Sofía esperando.

       
  • Aquí estoy para ayudarte, dime que necesitas.
  • Necesito la bolsa de viaje, tengo dentro mas mudas, pero me temo que pesa mucho, me da miedo no te lesiones. Me costó mucho subirla.
Sin darme tiempo a mas explicaciones se estira, agarra la bolsa y la baja, veo como su cuerpo atlético responde al esfuerzo, aparecen infinidad de pequeños músculos que me excitan muchísimo, sigue sin tener el cuerpo de Verónica, pero tiene mucho potencial. Me deja un par de minutos para cambiarme. Cuando salgo del cuarto está esperándome nuevamente. Me abraza como ayer y me ayuda a bajar, ya no me molesto en no echar el peso sobre ella, no se inmuta, noto como sonríe, parece satisfecha al poder cuidarme.

Desayunamos y pasamos la mañana hablando, aunque no me quito de la cabeza esa infindad de pequeños músculos que le he visto. Le hablo de Verónica, de como me engañó. Ella repudia a la que me pudo hacer daño, me interroga con detalle sobre cada aspecto de ella, de lo que me gustaba, evito hablar de su musculatura o de su fuerza, pero me doy cuenta que quitando esos dos elementos y su aspecto físico o el sexo, no había mucho más que nos uniera, ella percibe que no se lo estoy contando todo. Término por hablarle de mis rarezas, le cuento como me excitaban sus músculos, lo que sentía cuando me derrotaba en un pulso.

No se como, esta situación nos lleva a echar un pulso, la verdad es que tenía muchas ganas de probar si Sofía es tan fuerte como me gustaría. Ella se coloca frente a mi, pone su brazo en posición y me invita a retarla, me aprieta la mano con fuerza, se me eriza el bello al pensar que quizás me venza, me machaque. Empezamos a apretar, noto algo de resistencia, pero la venzo sin demasiado problema, hago lo posible por disimular mi decepción, supongo que cuando te obsesionas con chicas fuertes ves músculos donde no los hay.

Entramos a almorzar; por la tarde me echo un rato a descansar, me vuelve a ayudar a subir las escaleras, cuando llegamos al cuarto se da cuenta de que la bolsa sigue sobre la cama, así que la agarra y con una sola mano, la coloca sobre el altillo. Son tonterías, pero juraría que he visto un bíceps aparecer, pero no tendría sentido, me habría machacado en el pulso, y aunque es más fuerte que una chica de su complexión, sigue siendo más débil que yo mismo, lo que desde luego, no es mucho.

Me despierto y no oigo nada, así que hago por incorporarme, pero no me acostumbro a esta escayola; aún adormilado consigo levantarme pero tropiezo con los zapatos y me caigo al suelo, llega Sofía corriendo, al verme en el suelo se alarma, se abalanza sobre mi, introduce una mano en bajo mi nuca y otra bajo las piernas y me levanta sin ningún esfuerzo, me deposita sobre la cama.

       
  • ¿Como has hecho eso?, peso 80 kg, por lo menos 20 más que tu, te vas a lesionar. -le digo alarmado por la mas que posible lesión que le he podido ocasionar.
  • No parece que peses tanto, no se, será la adrenalina, al verte ahí tumbado me he asustado un poco. Y muchas gracias por el piropo, pero hace tiempo que no peso 60. -Dice sonriendo.
No doy mucho crédito; he oído historias sobre personas que levantan un coche para rescatar a un hijo, pero esta situación dista mucho de esas historias. Viendo que no me he hecho aún más daño, me ayuda a incorporarme como hizo esta mañana y me ayuda a bajar nuevamente. Pasamos la tarde y la noche juntos, hasta que es tan tarde que el sueño nos vence.

Paso la noche pensando en la posible fuerza disimulada de mi bella anfitriona.

diverman

13
...Sofía...

Por la mañana, me vuelvo a despertar al alba, antes de bajar entro a ver a mi invitado. Yace en la cama, como un bebe, duerme apaciblemente; me quedo en pie a su lado un tiempo indeterminado, disfrutando de cada detalle, pero lo que más me llama la atención es su enorme erección; ya había oído hablar de las erecciones nocturnas, pero me sorprende el tamaño. Veo como se despierta, pero me quedo inmóvil, no necesito disimular, ya no tengo 12 años.

       
  • ¿Llevas mucho tiempo ahí de pie? -Pregunta aun dormido
  • Apenas unos minutos, -Miento- estaba disfrutando de mi invitado, estabas muy tierno ahí durmiendo. Déjame que te ayude a incorporarte.
Me inclino sobre él, asegurándome de mostrar bien mi delantera; para mi sorpresa, él no rechaza mi propuesta y se abraza a mi cuello, lo agarro por el torso y lo subo ágilmente, noto como su pene totalmente excitado choca contra mis abdominales, pero disimulo, me giro, le doy una muleta y salgo de la habitación

       
  • Voy a preparar el desayuno, ahora nos vemos. -Digo mientras salgo apresuradamente.
Desde la cocina puedo escuchar como se está duchando. No puedo evitarlo, subo a verle salir de la ducha; no me decepciona, adoro a este chico. Él al verme se queda un poco cortado.

       
  • Aquí estoy para ayudarte, dime que necesitas -Digo para disimular.
  • Necesito la bolsa, tengo dentro más mudas, pero me temo que pesa mucho, me da miedo no te lesiones. El primer día me costó mucho subirla.
¡Que bien!, me brinda la posibilidad de lucirme mínimamente, me apresuro, busco el altillo, al abrirlo veo la bolsa, está al límite de mi alcance, pero logro agarrar y tirar de ella, no pesa nada. La dejo sobre la cama y salgo nuevamente de la habitación; continúo con mis preparativos del desayuno. Me noto sobre-excitada; subo nuevamente para ayudarle a bajar, no espero nada antes de que se abra la puerta. Al verme no negocia, directamente se apoya sobre mi y bajamos la escalera, no puedo disimular lo que disfruto de todo esto; casi me siento culpable por alegrarme por su pierna rota.

Desayunamos, y nos quedamos el resto de la mañana charlando, me habla de su ex.

       
  • Lo cierto es que ella me atraía mucho, su carácter su forma de ser, pero sobre todo su cuerpo, eran espectaculares; sin embargo con el tiempo me defraudó; me sentí engañado, su buen humor, su forma de ser tan divertida se fue torciendo; pensé que casarme con ella habría arreglado las cosas, pero la verdad es que la persona de la que me enamoré no era aquella. Cuando la sorprendí engañándome comprendí que mis esfuerzos por mantener la relación a flote habían sido inútiles. Esos días fueron los peores de mi vida; hasta que tu hermano, que me conoce bien, me invitó a venir aquí, donde me reencontré contigo; que para ser sinceros ha sido la sorpresa más grata que he tenido desde hace tiempo.
Sonrío a su halago, pero no me hago idea como una chica pueda dejar a Raúl, con lo bueno que es. Desvío el tema a otros asuntos, no quiero ahondar más en su herida aún abierta. Pero el insiste, es posible que necesite desahogarse.

       
  • Cuando empezamos a salir, muchos amigos me insinuaron que ella no me convenía. Siempre pensé que lo decían por su aspecto.
  • Pero me habías dicho que su cuerpo era espectacular, ¿porqué iba nadie a criticar el aspecto de una chica bandera?
Se toma su tiempo para contestarme, noto como rebaja su defensa ante mi, se está abriendo.

       
  • Verás, a mi me parecía espectacular; no era el ideal de belleza del común de los mortales; por otro lado era una chica alta y bien parecida, pero no era eso, era su cuerpo. No se como contarte esto sin que pienses que soy un bicho raro. -Dice mirando fijamente la mesa.
Lo aliento poniendo mi mano sobre la suya, dándole mi calor. Realmente creo que se por donde va; pero no quiero que se me note.

       
  • A mi me gustan las chicas como a cualquier otro hombre; no puedo evitar sentirme atraído por tus curvas o tu cara de niña traviesa.
Me sonrojo, pero no se da cuenta, sigue sin levantar la mirada de la mesa.

       
  • Pero lo que más me llama la atención de una mujer no es eso; es algo que no es normal en los hombres. Lo que me llama la atención son sus músculos.
Se calla, como pensando si ha hecho bien diciéndomelo, levantando la vista para analizar mi reacción. Soy feliz, ahora mismo no se hace una idea de a quien tiene delante. Pero es un poco prematuro, quiero jugar un poco más, además, aún se tiene que desahogar un poco más.

       
  • Bueno, no me parece tan raro, una chica con unas carnes prietas puede ser muy atractiva; es muy frecuente ver a chicas con buenos abdominales por la playa, o con unos gemelos bien marcados.
  • No me entiendes; como te digo, sí, eso me gusta, pero no es el tipo de músculo que me gusta en una mujer. Lo que busco en una chica es auténtica fuerza, músculos muy desarrollados; me excita mucho que una mujer sea más fuerte que yo.
Vuelve a callar, parece que nunca haya hablado de esto con nadie, salvo con su ex.

       
  • Pues eso es más raro, si; no conozco a ningún chico que le gusten los músculos abultados en una chica; pero supongo que para gustos los colores.
Me mira visiblemente esperanzado.

       
  • Entonces ¿No te parezco un bicho raro?
  • Hombre, un poco raro si que eres, pero me pareces encantador. Quieres que echemos un pulso, quizás te pueda ganar -Digo juguetonamente, flirteando con él.
Veo que se emociona, realmente piensa que soy mas fuerte que él. Pero no va a ser tan sencillo, aún tiene que durar más esto, es muy divertido como para cortarlo ahora; ganará él.

Me pongo en posición lo invito con el índice a que acepte mi reto; cuando se pone frente a mi le doy un apretón fugaz; veo como me mira emocionado; empezamos, noto como empieza a empujar, su fuerza es ridícula, no tengo muy claro como disimular para que no se note que me he dejado ganar, así que muevo los brazos lentamente hacia su lado creo, que lo estoy alargando demasiado, una chica normal ya habría perdido; así que dejo caer los brazos y sin quitar mi cara de esfuerzo. Puedo ver su mirada de decepción.

Almorzamos y le ayudo a subir a su cuarto nuevamente; al ver la bolsa sobre la cama, la subo al altillo sobre la marcha. Me despido y bajo al gimnasio a ejercitarme un poco.

Cuando llevo algo más de una hora, escucho un estruendo, subo corriendo, alarmada. Raul ha debido caerse. Cuando llego al cuarto me lo encuentro tirado en el suelo intentando, con poco éxito, ponerse en pie. Me abalanzo sobre él y lo subo a la cama; mis músculos se tensan ante el esfuerzo; cuando lo dejo sobe la cama disimulo apartándolos de su vista

       
  • ¿Como has hecho eso?, peso 80 kg, por lo menos 20 más que tu, te vas a lesionar. -Me dice visiblemente preocupado.
  • No parece que peses tanto, no se, será la adrenalina, al verte ahí tumbado me he asustado un poco. Y muchas gracias por el piropo, pero hace tiempo que no peso 60.
Espero que la historia de la adrenalina haya colado, viendo que está bien, le ayudo a incorporarse y a bajar al porche donde pasamos el resto del día, charlando sobre lo humano y lo divino. No me vuelve a hablar de chicas fuertes o músculos en una mujer, pero noto como me mira los abdominales cada dos por tres, o como busca algún resto de músculo en mis brazos; pero intento mantener mi musculatura relajada.

Cuando estamos demasiado cansados nos acostamos, repitiendo la operación, por fin espera mi ayuda, y echa el peso directamente, ¡Como disfruto de esto!

MrP


diverman

14
...Verónica...

Me visto con mi top rosa, al mirarme en el espejo me gusto, realizo una pose de doble bíceps y mis músculos saltan a mi voluntad, no me puedo creer el
volumen que tengo, la definición, veo como las venas saltan, marcando aún más mi dramática definición muscular. Llevo más de cinco minutos admirando
mi cuerpo escultural cuando me percato que detrás mía está el baboso de mi anfitrión masturbándose en una esquina. Ha llegado el momento del castigo.

Me giro lentamente, mientras me voy quitando la ropa que llevo, no quiero manchar de sangre el mejor modelito que tengo, me acerco lentamente, totalmente desnuda hacia mi anfitrión, está salpicado de semen por todas partes, pero insiste en masturbarse, ha debido correrse varias veces mientras realizaba mi posado; la cara la tiene desencajada. Flexiono los pectorales, haciendo que mis enormes tetas salten a mi voluntad; suficiente para hacerle llegar nuevamente

       
  • Ha llegado el momento de tu castigo, es una falta de educación que te toques delante de una dama -Digo con mi tono más sarcástico, como si pudiese evitar excitarse al ver mi cuerpo.

       
  • ¡No, por favor!, no quería, pero eres tan guapa, que no puedo evitar excitarme al verte -Dice con una voz temblorosa
Me inclino sobre él, agarro su mandíbula con mi mano izquierda y lentamente lo pongo en pie, pero no paro ahí, continúo hasta que lo estoy aguantando a medio metro del suelo, mi brazo estirado rebosa fuerza, no puedo evitar excitarme ante mi propia musculatura, mi superioridad sobre el anormal de mi anfitrión. Me fijo en su pene, está totalmente erecto, la tentación me vence, así que lo acerco a mis pechos y lo atrapo flexionando sutilmente mis pectorales, desde mi punto de vista puedo ver la cabeza roja sobresaliendo por encima de mis abultadas tetas; ahora flexiono drásticamente mis pectorales, comprimiendo demasiado su miembro, se retuerce de dolor; sus gritos inundan la habitación, pero no cejo en mi empeño, mantengo la flexión a la par que relajo mi brazo izquierdo, dejando caer su peso únicamente sobre su miembro. Sorprendentemente no se cae, nunca pensé que fuese capaz de mantener el peso de un hombre adulto aguantándolo de su pene tan solo con mis tetas, la escena me excita y no puedo evitar tocarme mientras sus gritos suenan como la mejor música en mis oídos.

Pierdo la concentración cuando me corro, provocando que relaje los pectorales y haciendo que mi anfitrión caiga como un peso muerto hasta el suelo. Lo agarro por el cuello y lo levanto nuevamente, esta vez lo arrojo sobre la cama, veo como me mira con temor; hago saltar mis pechos conforme me acerco lentamente. Mi excitación ha bombeado sangre a cada músculo; ahora mismo podría compararme con cualquier campeona de culturismo, me detengo para mirarme en el espejo, acaricio mis abdominales, están duros como una piedra, bajo mi mano hasta las piernas, rebosan fortaleza, las flexiono, noto como me excito sintiendo como los músculos crecen bajo mi mano, levanto la mirada para ver como el anormal se vuelve a tocar ¡No aprende!.

Continuo acercándome, repto por la cama como una pantera en busca de mi presa.

       
  • Creo que te había dejado claro que nada de tocarse -Digo disfrutando de cada palabra
Balbucea algo ininteligible mientras atrapo con mis piernas su cabeza. Lo último que veo es su cara deformándose ante el crecimiento de mis muslos, aprieto con fuerza mientras acaricio los cuadriceps; mientras continuo apretando, siento como se corre en mi espalda, el anormal disfruta con el dolor, pero aún más disfruto yo infringiéndolo; continúo ejerciendo presión; la sensación me está haciendo llegar nuevamente, combulsiono mientras siento como mis fluidos llegan hasta la cara del atontado. Solo cuando he terminado relajo la trampa mortal que son mis poderosas piernas, liberando su magullada cabeza. Se resbala inconsciente. Por un momento me preocupo, verifico que aún respira, pero viendo que está bien, me relajo.

Me levanto de la cama, me vuelvo a mirar en el espejo, estoy irresistible, ardo de deseos de ver a Sara. Me doy una ducha en la que vuelvo a jugar con mis músculos, disfruto de ellos mientras me masturbo nuevamente. Al salir de la ducha veo a mi anfitrión aún tirado en la cama, no se ha despertado; me fijo un poco más, está totalmente magullado, la cara la tiene cada vez más morada; supongo que no soy consciente del poder que almacenan mis piernas; toda esta situación me sirve para aumentar mi ego. Me vuelvo a vestir, el resultado es orgásmico, no puedo esperar a que Raúl vea lo que se ha perdido, pero antes tengo que ver a Sara, lo necesito, quiero que me vea así vestida.

Salgo hacia el bar donde trabaja Sara, no me sorprendería que mañana saliese en la prensa "una chica escultural nos visita en el Rompido" como pie de foto de la chica más llamativa que hay ahora mismo aquí. No hay nadie que no se detenga a admirarme, noto como me siguen un par de maromos observando como saltan mis gemelos a cada paso, acentuados por los tacones de aguja que me elevan hasta el metro noventa. La minifalda muestra mis bíceps femorales totalmente definidos, excitándose también a cada paso, que sirven de antesala a uno de los mejores culos que han visto estas calles en muchos años. Cuando veo que alguien me mira los abdominales los tenso lentamente, marcando mi tableta al máximo, hago lo mismo cuando cualquiera mira mis brazos, los flexiono drásticamente, soy todo un espectáculo, pero sería una pena ocultar mi cuerpo, estoy seguro que todos los que me están viendo van a tenerme en su cabeza, en sus sueños, muchos días.

Entro al bar, aunque está repleto, la gente se va retirando conforme me acerco, liberándome el camino hasta la barra. Veo a Sara radiante, ligando con un maromo; no tiene mala forma física, pero es considerablemente más pequeño que yo.

       
  • Perdona, creo que te has sentado en mi sitio -Digo inquisitoriamente
No se molesta en mirarme, sus ojos son para Sara, lo comprendo

       
  • Déjame en paz, no ves que estoy acompañado.
Agarro su cara con mi mano y la giro hasta que está delante de mi escote, su vista no puede ser más excitante, tan solo ve mis enormes tetas y mi cara. Veo como se le salen los ojos de las órbitas ante el panorama, se incorpora para darse cuenta que le saco algo más de una cabeza. Miro de reojo a Sara, muestra una sonrisa de oreja a oreja.

       
  • Ahora que he captado tu atención, ¿Serías tan amable de cederme tu sitio? -Digo con la voz más sensual que tengo
Balbucea algo que no logro comprender mientras recula torpemente, tropezando con la gente, sin quitarme ojo de las tetas; es divertidísimo tener este control sobre la gente.

       
  • Me has espantado a ese hombrecillo, estoy segura de que me iba a dar una buena propina, llevaba toda la noche trabajándomelo -Dice Sara con tono jocoso
Estiro mi brazo para agarrar por el cuello de la camisa al baboso que aún yace en el suelo y lo levanto hasta que lo tengo suficientemente cerca como para que me pueda entender.

       
  • Creo que Sara se ha portado muy bien contigo esta noche, deberías ser generoso con la propina -Digo con el mismo tono sensual.
Tras asentir bruscamente, busca su cartera y suelta una buena propina, aproximo la cara del atontado a Sara, y ésta le da un beso en la mejilla

       
  • Muchas gracias guapo, vuelve mañana, que aquí me aburro mucho -Dice de una manera demasiado sexy para mi.
Suelto al maromo muerta de celos, ella me mira con cara de traviesa.

       
  • Dame un minuto, ya ha terminado mi turno, tenía la esperanza de que vinieses a buscarme y estaba haciendo tiempo, además, las propinas vienen muy bien. -Dice mientras se guarda el billete en el abundante escote.
Veo como se aleja hacia la cocina, me quedo en la barra esperando que salga.

       
  • Tu levantas pesas ¿verdad? -Escucho detrás mía
Me giro para ver la cara del atontado que acabo de despachar.

       
  • No, que va, nunca he visitado un gimnasio, ¿porqué lo dices? -Bromeo sarcásticamente
  • Nunca había visto una chica tan guapa como tu con unos brazos tan musculosos como los tuyos; estoy seguro que tienes más músculos que yo mismo
Me río sonoramente, no me puedo creer la comparación que acaba de hacer.

       
  • Entreno cada día más de cinco horas, hago curls de bíceps con pesas más pesadas que tu. Si, creo que tengo más músculos que tu -Digo aclaratoriamente, sentenciando con una pose de bíceps que deja claro lo que estoy diciendo
Me mira boquiabierto mientras noto como aumentan los murmullos alrededor nuestro. El insensato posa su mano sobre mi músculo, no puedo evitarlo, flexiono un poco más hasta que atrapo su mano entre mi antebrazo y mi bíceps, es una trampa imposible de romper, me lo acerco a la cara.

       
  • Como te atreves a tocarme sin pedir permiso, ¿no te das cuenta de que tengo más fuerza en mi brazo que tu en todo tu cuerpo? -Digo mientras aprieto aún más, notando la cara de dolor que pone el insensato.
Cuando considero que ya ha disfrutado suficiente relajo la pose, y veo como se agarra la mano sin quitar ojo a mi brazo.

       
  • Eres impresionante, era imposible sacar la mano, ¿puedo tocarte otra vez?
No puedo evitar enternecerme ante su candidez, acabo de aplastarle la mano, si no le he roto algún hueso, he debido estar cerca, y sigue insistiendo en tocar mi brazo, flexiono para él y le indico que puede tocarlo. Me acaricia suavemente el músculo, abraza la bola y aprieta, para verificar que es inamovible; noto como se está excitando, se le ha perdido la vista, se está corriendo con solo tocarme, me está calentando.

       
  • Me voy a poner celosa -Escucho detrás mía la voz sensual, susurrante de Sara
  • ¿Quieres que te machaque también esa mano? -Le sugiero a mi admirador
El no responde así que flexiono el brazo lentamente, viendo que no retira la mano la atrapo nuevamente y aprieto con todas mis fuerzas; convulsiona, pero no noto que haga ningún intento por retirar su mano, aumento la presión hasta que escucho un chasquido, no cejo en tarea pese a la cara de dolor que se le ha puesto, aprieto un poco más y escucho más chasquidos, pierdo la cuenta de los huesos que le he roto, le libero la mano; su aspecto es lamentable, veo como sale a duras penas delante nuestra, evidentemente necesita ayuda médica

       
  • Vámonos a mi casa, me has puesto a 100 con esa demostración -Dice cogiéndome de la mano y sacándome a toda velocidad del bar.
Llegamos en un instante a su casa, cuando cierra la puerta la agarro y la levanto hasta que sus tetas están a la altura de mi cara, ella se retira el top, mostrándome las tetas mas espectaculares que haya visto nunca, lamo cada centímetro mientras la subo hasta su habitación, ella se retuerce de placer, la arrojo sobre la cama; en la penumbra de la habitación empiezo una serie de poses, la tenue luz que entra por la ventana deja entrever mi magnífico cuerpo, Sara se me abalanza en unos pocos segundos y me come la boca, me acaricia con fuerza, palpando mi cuerpo, intentando desnudarme, pero su cuerpo contra el mío evita que mi ropa pueda salir. Realizo una pose del cangrejo, estirando los músculos de la espalda y los brazos al máximo, siento como la tela del top no soporta tanta tensión y se resquebraja, quedando mis tetas libres de su prisión, ella me las lame al igual que hice yo hace un instante con ella; su experta lengua me excita, la subo hasta mi boca y nos fundimos en un beso apasionado.

       
  • Observa, creo que esto te va a gustar -Digo apartándola un poco de mí
Me giro mostrándole mi espalda desnuda, empiezo con una pose de doble bíceps, flexionando los dorsales al máximo, con eso duplico el tamaño de mi espalda, abro un poco las piernas y las flexiono, prestando especial atención a los glúteos mayores; la falda es demasiado pequeña, noto como se clava en mi músculo, pero es demasiado duro, revienta el tejido como si fuese de papel.

       
  • No puedo más, poséeme, necesito sentir tu cuerpo -Dice con el tono más lujurioso que le he escuchado.
Me dirijo lentamente a la cama, intento provocar con cada paso; consigo lo que quiero, antes de alcanzarla se me abalanza, desequilibrándome y arrojándonos sobre el colchón.

       
  • Atrápame con tus poderosas piernas, quiero sentir tu fuerza.
Le hago caso, con ella sentada sobre la cama, me tumbo delante suya y la atrapo por la cintura; cruzo mis tobillos en su espalda y empiezo a apretar lentamente.

       
  • No me voy a romper, quiero sentir tu poder.
Aprieto con mayor fuerza, los cuadriceps se empiezan a hinchar, el vasto interno y externo empiezan a tomar volumen, noto como las piernas se juntan me da miedo lesionarla, no me lo perdonaría, alejo la mirada de mis piernas para fijarme en la cara de placer que tiene, está disfrutando, mantengo la presión, mientras disfruto del placer que soy capaz de suministrar con tan poco. Flexiono de vez en cuando un poco más, ella responde con un gemido de placer, relajo y flexiono rítmicamente, noto como su excitación va aumentando, a la vez que me voy calentando; no lo soporto más de un minuto necesito correrme. La libero, la levanto, la giro en el aire y le como el sexo, ella hace lo mismo con el mío, siento como ella llega, yo tardo poco más, la aprieto contra mí, mientras dejo que su cabeza explore mis abultadas piernas, noto su lengua limpiando los restos de mis fluidos sobre mis músculos, repetimos la operación una vez más.

       
  • Posa para mi, pero necesitamos más luz -Dice levantándose, cerrando la persiana y encendiendo las luces de la mesilla de noche y orientándolas como si fuese un escenario; me ciegan, apenas puedo verla.
Empiezo con una sesión de poses, bombeando cada músculo, la escucho levantarse y acercarse a mí con un bote de aceite, empieza a añadir aceite corporal a cada músculo, me frota con sensualidad. El brillo que me da el aceite acentúa mi vascularidad; voy flexionando cada músculo, y ella responde untándolo con aceite, a las tetas les dedica un buen rato, las hago bailar cuando las trabaja. Cuando llega a las piernas se entretiene especialmente con los
gemelos, noto como mete la cabeza entre ambas piernas. No la decepciono me pongo de puntillas aumentando el volumen de los gemelos drásticamente, la capturo sin remedio, noto como me acaricia los abultados músculos, la libero.

       
  • Vuele ha hacer eso -Dice entre jadeos
Le hago caso, flexiono nuevamente, sintiendo su largo cuello ceder ante mis poderosos gemelos, no aprieto demasiado. Ella disfruta, acaricia mis músculos sensualmente. Cuando nos hemos cansado de este juego disfrutamos de nuestros cuerpos tumbadas en la cama, ella lame el aceite que me ha untado mientras flexiono cada músculo, la toco mientras hace esto.

Nos vence el cansancio.

diverman

15
...Raul...

Me despierto sin quitarme de la cabeza a Sofía, ¡que grata sorpresa ha sido encontrarme con ella!, estoy olvidando a Verónica a un ritmo espectacular.
Me depecciona no encontrármela como ayer, empiezo a levantarme y al oír el ruido que hago, escucho como entra en el cuarto apresuradamente, va vestida con una sudadera y un pantalón ancho de deporte; calza unas deportivas. Me llama la atención que esté sudando profusamente.

       
  • ¡Buenos días!, perdóname, no sabía que te habías despertado; me pasé esta mañana pero dormías plácidamente. -Dice atolondradamente
  • No te preocupes, no quiero molestarte, tan solo quería ir al baño.
Ella se acerca y me ayuda a incorporarme tal y como hizo ayer, me facilita la otra muleta. Mientras estoy apoyado sobre ella me siento excitado por el olor de su sudor, me dan ganas de lamerla, tengo que contenerme.

       
  • ¿Estabas entrenando?, estas muy sudada.
  • Si, he decidido hacer algo de ejercicio, ¡vamos a ver si antes de que te vayas consigo tener algo del músculo que tanto te gusta en una chica!
  • Me estas confundiendo, voy a pensar que quieres algo conmigo -Digo jocosamente, pero indagando para ver si lo que ha dicho lo he entendido bien.
  • No me hagas caso, dúchate y ahora subo a buscarte, voy preparando el desayuno. -Dice alejándose por la puerta.
Tras la ducha, me encuentro nuevamente con Sofía en la puerta, hoy no luce su sonrisa habitual, espero no haberla espantado. Me espera mientras me cambio; me ayuda con la bolsa de viaje como hizo ayer, pero ahora espera a que me cambie, es discreta y espera en la puerta de la habitación; cuando me he cambiado, ella entra, sube la bolsa, y me abraza, aun sin sonreír.

Desayunamos, hay una tensión que no logro comprender; cuando terminamos de desayunar, me ayuda a desplazarme al porche, donde me acomoda, me trae el portátil.

       
  • Me apetece salir a correr un poco por la playa, ¿te importa que te deje solo? -Dice con un tono ciertamente triste.
  • Por supuesto que no, sal a correr, solo me entristece no poder ir a correr contigo. -Digo en un intento de suavizar la extraña tensión que ha surgido.
Sofía sonríe tímidamente, me da un beso en la mejilla y sale a correr. Me quedo solo en el porche preguntándome que he dicho o que he hecho, pero sobre todo preguntándome como puedo estar tan colado por Sofía.

diverman

16
...Sofía...

Amanezco temprano, aún no ha salido el sol. Miro a mi lado para ver a Raúl, aún duerme, no puedo evitarlo, lo acaricio, no puedo evitar sonreír al verle dormir, no me puedo creer que después de tantos años hayamos terminado juntos. Busco bajo las sábanas su miembro, me excita ver esa erección nocturna, no me defrauda, la acaricio.

       
  • Buenos días -Me dice medio dormido
Yo contesto levantando el brazo y flexionando todo lo que puedo. Aunque el bíceps está frío noto como crece, quiero que se excite, quiero que esa erección que tiene vaya a más, lo quiero poseer aquí mismo, ahora mismo, no me canso de hacerle el amor.

       
  • ¿No crees que te has desarrollado mucho? creo que deberías dejar de ir al gimnasio, esos músculos parecen masculinos, con lo guapa que eras antes de empezar a muscularte -Dice con tono de decepción- Sabes que no me gusta que seas más fuerte que yo.
Noto como mi mundo se derrumba, he estado muchos años cultivando cada músculo para él, para gustarle y ahora me sale con esto. La decepción se torna en ira, necesito golpear algo me cabreo demasiado rápido, me asusta poder matar a mi amante de un solo golpe, armo mi brazo, ahora mismo soy letal.

Me despierto cubierta en sudor ¡Qué pesadilla! me levanto y me acerco al dormitorio de Raúl, aún duerme, regreso a mi cuarto; la pesadilla me ha dejado mal cuerpo. Necesito ejercitarme un poco para disipar la cabeza, regreso a mi dormitorio y comienzo a realizar curls con las mancuernas que tengo, no pesan demasiado por lo que no me molesto en hacer series.

El ejercicio no me sirve, me empiezo a plantear todo, no se si me estaré pasando con el ejercicio, quizás Raul busque otro perfil de chica, quizás le gustan los músculos, pero no tan grandes como los míos, quizás le guste, pero acaba de salir de una relación y no creo que esté en disposición de meterse en otra, y yo estoy aquí haciendome ilusiones como si fuese una adolescente, además para colmo, dentro de poco regresará a Madrid, dejándome a mi en Sevilla. No me puedo creer que me haya enamorado, la última vez que me pasó con él, tardé muchos años en aceptar que nunca saldríamos, y para colmo me marcó de tal manera que me ha convertido en una especie de friki con músculos por todas partes.

Escucho a Raul moverse, me miro al espejo, los brazos los tengo totalmente definidos, casi me dan miedo, busco un chandal y me lo pongo; corro a ver a mi invitado.

       
  • ¡Buenos días!, perdóname, no sabía que te habías despertado; me pasé esta mañana pero dormías plácidamente.
  • No te preocupes, no quiero molestarte, tan solo quería ir al baño.
Me inclino sobre él para ayudarle a incorporarse, intento que no toque mis brazos, no quiero que se asuste; cuando ya está incorporado le acerco la otra muleta.

       
  • ¿Estabas entrenando?, estas muy sudada.
  • Si, he decidido hacer algo de ejercicio, ¡vamos a ver si antes de que te vayas consigo tener algo del músculo que tanto te gusta en una chica! -Digo en un sinsentido, me puede el agobio.
  • Me estas confundiendo, voy a pensar que quieres algo conmigo.
  • No me hagas caso, dúchate y ahora subo a buscarte, voy preparando el desayuno. -Le contesto a modo de disculpa.
Bajo y voy preparando el desayuno, palpo mis brazos, siguen hinchados, escucho como termina de ducharse y subo a atenderle. Le bajo la bolsa de viaje y lo espero en la puerta a que termine, cuando veo que ha terminado, pongo la bolsa de viaje en su sitio y lo abrazo para ayudarle a bajar; evito por todos los medios que me toque.

Desayunamos, no me quito el sueño que he tenido de la cabeza, lo estoy estropeando todo. Apenas logro contestarle con monosílabos a lo que me pregunta. Al terminar lo acompaño al porche y le llevo el portátil. Necesito evadirme, escaparme, aclarar mis ideas.

       
  • Me apetece salir a correr un poco por la playa, ¿te importa que te deje solo? -Le espeto
  • Por supuesto que no, sal a correr, solo me entristece no poder ir a correr contigo.
Salgo por la puerta sin más preámbulos.

La mañana no puede ser mejor para correr, bajo a la playa y apenas hay gente a esta hora, hago un poco de estiramiento y empiezo a buen ritmo, necesito cansarme y eso no es tal fácil; cuando llevo 10 minutos sprintando, empiezo a sentir algo de fatiga en las piernas, bajo el ritmo y continúo un buen rato hasta que alcanzo el Portil, allí aprovecho para realizar una serie de flexiones y abdominales. Por lo menos estoy consiguiendo lo que buscaba, estoy aclarando mis pensamientos. Tengo unos días más con Raul en casa y tendría que sincerarme con él, enseñarle en lo que me he convertido, y si no le gusta, ya encontraré alguien a quien sí le guste, estoy convencida de que hay muchos chicos que disfrutarían con un cuerpo como el mío.

Emprendo el camino de regreso cuando reconozco a Verónica, viene corriendo en mi dirección, me detengo para saludarla.

       
  • ¿Te acuerdas de mí? -Le pregunto- La amiga de Sara, nos conocimos la otra noche
Se detiene y me mira con curiosidad

       
  • ¡Si!, es verdad, perdona, no te había reconocido, y disculpame, soy un desastre con los nombres, ¿Como te llamabas?
Me vuelvo a presentar y charlamos un rato, aprovecho para fijarme en sus piernas, están tremendas, ¡Qué alegría poder mostrar un cuerpo así, sin complejos!

       
  • ¿Estás de regreso?, ¿Vives aquí, en el Portil?
  • No, ahora estoy en el Rompido, iba a dar la vuelta, ¿quieres que corramos juntas de regreso?
Acepto su oferta y comenzamos el camino, vamos las dos a buen ritmo, quizás un poco más rápido de lo que me hubiese gustado, pero así es mejor para mi entrenamiento. Ella va hablando casi todo el camino, entre jadeos, sobre Sara, lo maravillosa que es y todo eso, el camino se nos hace corto.

       
  • Estamos llegando a mi casa, es aquella con la terraza grande; ¿quieres tomar algo? -Le pregunto
  • Claro, creo que por hoy ya ha sido suficiente -Dice entre jadeos
Apretamos las dos el ritmo, pero Verónica da un sprint y me deja atrás, llega a la puerta antes que yo.

       
  • Eres muy rápida -Alago a mi acompañante
  • Muchas gracias, pero tu tampoco te quedas corta, hemos corrido a buen ritmo. ¿Vives aquí sola? es una casa muy grande.
  • No, esta es la casa de mi hermano, yo vivo en Sevilla, actualmente solo estamos un amigo  y yo, en unos días regresará mi hermano de un viaje de negocios. -Digo mientras abro la puerta

diverman

17
...Verónica...

Me despierto junto a Sara, el sol empieza a entrar por la ventana; salgo del dormitorio con sigilo y me dirijo a casa de Raúl, quiero terminar con esto.

Llego andando por la playa y veo a Raúl sentado, de repente se acerca la amiga pelirroja de Sara y le da un beso; desde la distancia no se si ha sido en los labios o en la mejilla, pero en cualquier caso me empiezo a irritar. Tengo que ajustarle las cuentas a esa niñata, se va a enterar de lo que es quitarle el novio a una chica como yo.

Veo como sale a correr por la playa; tengo la tentación de entrar en la casa a despedirme de Raúl, pero me atrae más coincidir con su Barbie pelirroja y partirle la cara delante suya, que vea a la mujer que ha rechazado. Corro detrás de ella, hasta que alcanzo mi casa, va muy rápido, tendré que ser rápida si quiero coincidir. Entro en el piso, e inmediatamente se dirige hacia mi el baboso de mi siervo, cuando abre la boca se la parto de un gancho.


       
  • No tengo tiempo para tus tonterías, tengo mucha prisa. -Le digo mientras paso sobre él, dirigiéndome a mi dormitorio.
Me cambio, me pongo unas deportivas, un short muy corto y un sujetador deportivo y salgo corriendo de mi dormitorio, me choco con el atontado de mi anfitrión, sale rodando por el suelo

       
  • Regresaré después.
Salgo a la calle y empiezo a correr en dirección a la playa, la veo muy lejos, por lo menos aún se está alejando, cojo un ritmo tranquilo para poder alcanzarla cuando regrese, no quiero cansarme en exceso.

En la lontananza me parece apreciar que esté haciendo flexiones, por fin se ha parado, pensé que no llegaría nunca; aminoro el ritmo, tengo que reservar fuerzas; cuando la veo empezar a correr nuevamente, empiezo a acelerar, doy grandes zancadas para excitar mis musculosas piernas, quiero amedrentarla continuamente, que se amilane cuando le de la paliza que se merece.

Cuando nos vamos a cruzar la miro con descaro, como si me sonase su cara.

       
  • ¿Te acuerdas de mí? La amiga de Sara, nos conocimos la otra noche
Picó el anzuelo; me detengo y me hago la sorprendida

       
  • ¡Si, es verdad!, perdona, no te había reconocido, y disculpame, soy un desastre con los nombres, ¿Como te llamabas?
  • No pasa nada, me llamo Sofía, yo también soy un desastre con los nombres; ¿tu eras Verónica verdad?
  • Exacto, 1-0 para ti -Digo jocosamente
Veo como observa mis piernas, las flexiono disimuladamente, el sudor acentúa cada músculo, estoy impresionante.

       
  • ¿Estás de regreso?, ¿Vives aquí, en el Portil? -Entabla una conversación
  • No, ahora estoy en el Rompido, iba a dar la vuelta, ¿quieres que corramos juntas de regreso?
  • Claro, siempre es mejor correr acompañada, cuando vas sola es un poco aburrido; además al lado tuya todos te mirarán a ti, así pasaré desapercibida, que la verdad, lo prefiero.
  • No seas tonta, deberías mostrarte más, eres muy guapa, y si además corres, seguro que tienes un cuerpo estupendo bajo ese chandal tan feo -Digo ganándome su confianza.
  • No te creas, no tengo un cuerpo que le guste a la gente, prefiero taparlo, pero bueno, eso no tiene importancia. ¿Que tal os fue a Sara y a ti la otra noche? Sara estaba a 100, nunca la había visto así.
  • Fue increíble, nunca había estado con una chica antes, y la verdad es que me hizo sentir cosas que no conocía. Sara es muy especial, me ha hecho replantearme un montón de cosas.
Mientras corremos voy aumentando el ritmo, lo que me hace hablar con algo de dificultad; pasamos delante de la casa donde me hospedo, pero continúo, espero que me invite a su casa, si no, me inventaré alguna excusa para ir con ella.

       
  • Estamos llegando a mi casa, es aquella con la terraza grande; ¿quieres tomar algo? -Me pregunta la muy ingenua
  • Claro, creo que por hoy ya ha sido suficiente -Digo acelerando el paso
El último tramo lo hago sprintando, la dejo atrás sin demasiado problema, estiro contra la valla mientras llega ella, flexiono cada músculo de mi cuerpo, la quiero asustada.

       
  • Eres muy rápida -Dice sorprendida
  • Muchas gracias, pero tu tampoco te quedas corta, hemos corrido a buen ritmo. ¿Vives aquí sola? es una casa muy grande.
  • No, esta es la casa de mi hermano, yo vivo en Sevilla, actualmente solo estamos un amigo  y yo, en unos días regresará mi hermano de un viaje de negocios.
Entramos en la casa. Se aproxima mi venganza

diverman

18
...Raúl...

Paso poco más de una hora mirando el paisaje, escucho que alguien abre la puerta; me pongo en pie con dificultad, quiero hablar con Sofía sin demorarlo ni un solo minuto, tengo que expresarle lo que siento por ella. Al entrar en la casa, ésta se ilumina, irradia energía; lamentablemente no se ha quitado el chandal, por lo que sigo sin poder ver su cuerpo. Me muevo con dificultad, intentando acceder al interior cuando me quedo de piedra, detrás de Sofía entra Verónica, no comprendo que está haciendo aquí.

       
  • ¿Verónica?¿Qué haces aquí? -Pregunto desconcertado
  • Quería hablar contigo, pero antes me gustaría que vieses lo que te estás perdiendo -Dice Verónica
Veo como empieza a flexionar sus brazos, desde luego ha crecido, cuando me marché de casa era algo más pequeña. Me fijo en Sofía que no parece comprender nada.

       
  • Perdona Sofía, no sabía que Verónica estaba aquí en el Rompido, ella es mi ex, de la que te he hablado estos días -Digo intentando explicarle lo que no logro comprender.
Conozco a Verónica, es capaz de agredir a Sofía solo para demostrarme que ella es mejor, me da mucho miedo que la pueda hacer daño, así que me acerco, pero Sofía se mueve con más agilidad.

       
  • Creo que me has engañado para venir a mi casa, hazme el favor de irte ahora mismo. -Dice Sofía con un tono amenazante
Veo con horror que Verónica va a pegarle un puñetazo, así que me arrojo entre las dos y recibo un golpe en la mandíbula que me deja KO.

diverman

19
...Sofía...

Entramos Verónica y yo en casa, veo al fondo a Raúl, me acerco para saludarle, quiero que vea que me he calmado; le he estado mandando señales contradictorias toda la mañana, espero que no se haya pensado nada raro. Ahora, cuando se vaya Verónica, hablaré con él para explicarle todo. Cuando salgo a la terraza, Raúl está levantado, apoyado sobre las muletas, veo que mira detrás de mí

       
  • ¿Verónica?¿Qué haces aquí? -Pregunta casi descompuesto
  • Quería hablar contigo, pero antes me gustaría que vieses lo que te estás perdiendo -Dice Verónica ante mi asombro
Ato cabos, hasta ahora no podía sospechar que Verónica era la ex de Raúl, estoy confundida. Me quedo perpleja al ver por un lado la cara de pavor de Raúl y a Verónica realizando una pose de bíceps, aún no se si quiere agredirle o impresionarle, en cualquier caso, esta chica está enferma.

       
  • Perdona Sofía, no sabía que Verónica estaba aquí en el Rompido, ella es mi ex, de la que te he hablado estos días -Digo intentando explicarle lo que no logro comprender. -Dice dirigiéndose a mi, con un tono de disculpa innecesario.
Me preocupa que pueda intentar agredir a Raúl así que me acerco a Verónica.

       
  • Creo que me has engañado para venir a mi casa, hazme el favor de irte ahora mismo. -Digo inquisitoriamente intentando disuadirla de quedarse
Mi intervención no la amilana, su cara manifiesta ira, veo como intenta agredirme, apenas me da tiempo de levantar las manos para recibir el impacto cuando veo como Raúl se interpone entre ambas y recibe el puñetazo que iba dirigido a mí. Cae redondo al suelo.

El golpe ha sido muy fuerte, me preocupo por su estado; ha perdido la consciencia, pero respira sin problemas, después veré si le ha roto la mandíbula; pero ahora es el momento de ajustarle las cuentas a la loca de Verónica.

Me retiro la parte de arriba del chandal, y flexiono mi torso al máximo, en un instante soy la visión hipermusculada de una modelo, veo la cara de miedo en Verónica; veo como su reacción, lejos de amedrentarse se torna violenta, realmente piensa que me puede vencer en una pelea. Me da la sensación de que no es consciente de la fuerza que poseo.

Me lanza un puñetazo contra el abdomen, no me molesto en intentar detenerlo, flexiono los abdominales y suena un sordo "thud", apenas siento nada, ella se retuerce de dolor agarrandose la mano. Aprovecho su indefensión para asirla del cuello y levantarla una cuarta del suelo, en esa posición hundo mi puño en su abdomen, le doy con todo lo que tengo, apenas encuentro resistencia; vomita. Sin bajarla repito la operación no menos de cinco veces, cada vez es más fácil, los músculos se están deshaciendo ante mi ataque, le suelto el cuello y cae redonda, pero aún no he terminado con ella.

La vuelvo a agarrar y la pongo en pie, al ver que no tiene fuerzas para sostenerse la apoyo contra la esquina y trabajo su cara, le doy innumerables golpes con ambos puños equilibrando su tendencia a caerse a cada lado; no tarda en quedarse inconsciente, pero eso no me detiene, cuando se resbala la vuelvo a incorporar de un gancho, mis puños están bañados en su sangre, la cara no es reconocible, pero continúo trabajándola hasta me empieza a dar pena. Para terminar la vuelvo a levantar del cuello, es como un pelele, está totalmente floja, vuelvo a hundirle el puño en el abdomen, es como mantequilla; estoy segura de que le he ocasionado alguna lesión interna.

Me quedo de pie ante el amasijo de carne inconsciente que tengo delante. Espero que Raúl no vuelva a ver a esta chica, porque no me gustaría que se enterase de lo que le he hecho. Lo cierto es que es la primera vez que uso mi superioridad física para agredir a nadie, y afortunadamente no lo he disfrutado.

Me vuelvo hacia Raúl, sigue en la misma posición, inconsciente. Lo agarro y lo llevo al sofá del salón, lo dejo tendido suavemente y me doy una ducha, necesito limpiarme la sangre y el vómito que me ha salpicado. Al entrar en el baño veo mi reflejo en el espejo, estoy totalmente hinchada, creo que nunca había visto mi cuerpo tan inflado; espero que esta imagen no asuste a mi amor. Tengo que lograr relajar mi cuerpo antes de que se despierte.

diverman

20
...Verónica...

Entramos en la casa, se trata de una casa muy elegante, con muchos libros y cuadros por todas partes; el amigo de Raúl debe ganarlo bien; veo en la terraza a Raúl moviéndose torpemente con sus muletas, intento esconderme detrás de Sofía, lo que no es fácil por la diferencia de altura; cuando llegamos a la terraza ya es imposible esconderme, al retirarse Sofía me ve Raúl, y se le muda el color

       
  • ¿Verónica?¿Qué haces aquí? -Me pregunta incrédulo
  • Quería hablar contigo, pero antes me gustaría que vieses lo que te estás perdiendo
Noto la confusión de Sofía, Raúl no me quita ojo, así que empiezo a flexionar mis brazos para dejar claro lo que ha rechazado, se le desencaja la mandíbula; estoy segura que está apunto de llegar al orgasmo, nunca me había visto tan grande, soy su sueño húmedo.

       
  • Perdona Sofía, no sabía que Verónica estaba aquí en el Rompido, ella es mi ex, de la que te he hablado estos días -Digo intentando explicarle lo que no logro comprender. -Dice a Sofía sin quitarme ojo.
Lo tengo en el bolsillo, podría hacer con él lo que quisiese

       
  • Creo que me has engañado para venir a mi casa, hazme el favor de irte ahora mismo. -Dice amenazante la tonta de Sofía
Ha llegado el momento de cobrar, bonita; espero que sepa que no es nada personal, tan solo estaba en el sitio equivocado en el momento equivocado, pero se va a convertir en mi saco de sparring. Aprovechando que se acerca, ceso mi pose de bíceps y me dispongo a darle el mayor puñetazo del que soy capaz en la cara, para arruinarle la vida, para dejarle una marca que recuerde toda su vida.

Las cosas van a cámara lenta, estoy disfrutando de mi venganza, veo la cara de sorpresa de Sofía al ver como mi puño se acerca a ella, no puedo borrar la sonrisa de mi cara, es todo satisfacción; pero ocurre lo inesperado, Raúl se interpone entre ambas, no puedo detenerme, aminoro el golpe, pero sucede lo inevitable, el puñetazo lo recibe él. Cae al suelo inconsciente. Me quedo petrificada, no había contado con esto, me he quedado sin espectador.

Vuelvo en mi para ver a Sofía agachada sobre el atontado de Raúl, no parece que sea demasiado grave, quizás algún diente menos, pero poco más.

Esto no va a servir para que Sofía salga indemne de esto, aunque no tenga espectador, tendré víctima; espero a que se levante, no me quiero aprovechar de su posición en desventaja. Pero para mi sorpresa, cuando se levanta parece calmada, sospechosamente calmada, debería estar muy asustada, ya sabe de lo que soy capaz, de mi fuerza, de mi musculatura. Se retira el chandal, exponiendo su torso, que para ser sincera, pensaba que sería más parecido al de una modelo, presenta músculos bastante decentes, pero no rivalizan con los míos.

Empieza a flexionar, no me puedo creer el espectáculo que tengo delante; lo que era grasa corporal se ha convertido en una capa de músculo hiperdesarrollado, el potencial que tiene Sofía es tremendo, pero ese cuerpo tiene que haberlo conseguido con drogas, no me creo que una mujer pueda ser tan fuerte, esos músculos tienen que ser falsos. Si piensa que me va a asustar por su volumen va lista.

Armo mi brazo para asestarle el mayor puñetazo que pueda absorber, espero perforarle el estómago; para mi sorpresa no reacciona, deja libre el camino.

"Thumb" resuena mi golpe contra lo que parece una pared de hormigón, siento un dolor agudo en la mano, me la agarro intentando calmarla. Tiene que haber truco, no puede ser tan dura, no parece que haya hundido mi puño en su músculo más de unos milímetros.

Siento con horror como agarra mi cuello y empieza a levantarme, estoy ojiplática, aún recuperándome del dolor en la mano cuando siento como me atraviesa el abdomen, no se con que me ha dado, pero siento nauseas; vomito irremediablemente. Cuando creo que el dolor no puede ser más intenso, vuelve a golpearme en el mismo sitio, intento ofrecer resistencia, pero es como parar un camión con una mano, es imposible; siento su puño entrar cada vez más profundamente.

Me suelta, apenas puedo ver, el dolor es demasiado intenso. Intento mantenerme erguida pero es imposible, me desplomo; tengo que protegerme, como me vuelva a golpear me puede matar.

Siento como me agarra nuevamente por el cuello y me incorpora; no hago ningún esfuerzo por mantenerme erguida, así que me empuja hasta la esquina; abro un ojo para ver que está pasando, pero lo que veo me asusta aún más, su puño se acerca a mi cara a una velocidad inverosímil, el brazo parece que haya crecido aún más desde que se quitó el chandal, siento el golpe.

Todo se oscurece, un pitido agudo me perfora el celebro.
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Diverman, esperando la continuación de esta MARAVILLOSA historia...

guille

ALGO EN ESPAÑOL/SOMETHING IN SPANISH

Abuelita
Por doge1500
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Sabia y ...

- en verdad tengo que ir

-por supuesto ya hable con tu abuela y ella te espera - dijo mi madre muy serenamente

- oook si no hay mas remedio...

Esa  misma tarde me embarque en un bus rumbo a la ciudad que vivía mi abuela
Yo no la había visto en muchos años y las imágenes de ella me eran difusas.
Cuando llegue a destino empecé a buscarla entre la multitud hasta que de repente sentí a alguien que me abrazo muy fuerte por mi espalda y me elevo por el aire

-hola mi amor por fin llegaste estoy tan contenta de verte

Cuando por fin me soltó y logre darme vuelta me encontré con una mujer con rostro parecido al de mi madre, pero con rasgos mas duros y una intensa mirada, algo regordeta bestia una ropa muy holgada  y con el cabello algo canoso sobre los hombros. Ella era una cabeza mas corto que yo.

- vamos a recoger tu equipaje.

Tome mi valija la cual era abstente grande y con dificultad la lleve hasta la playa de estacionamiento en donde mi abuela había dejado su auto. Ella abrió el baúl del mismo y tomo mi valija y con si nada la guardo allí.

30 minutos después llegamos a su casa, estaciono el auto y con una facilidad increíble tomo mi valija y nos metimos en la casa.

Nos pusimos a hablar de la familia, de todo eso que uno habla cuando lleva muchos años sin verse. Me llamo la atención un montón de trofeos ubicados en un rincón de la sala pero no me atreví a preguntar de quien eran, también note que había tarros de suplementos deportivos por todo lados y frascos de pastillas vacíos. Luego me mostró donde dormiría y me dijo que descansara que ella tenia cosas que hacer, y desapareció por la puerta de el cuarto.

Yo me recosté en la cama y me dormí. Cuando me desperté sentía un tintineo de metal a la distancia que no podía precisar de donde venia. me levante y me fui dejando llevar por el sonido hasta que llegue a la puerta del sótano, baje por la escalera y cuando llegue al pie me encontré con un espectáculo que mis ojos no podían creer.

Allí estaba mi abuela, totalmente bañada en sudor, bombeando una barra que tenía una enorme cantidad de pesos en sus extremos, gruñendo como una bestia con la barra tocaba su pecho, que a decir verdad estaba todo lleno de musculo, como el resto de su cuerpo.

Al verme soltó la barra, la cual hizo temblar el piso, respirando totalmente agitada me miro y sonrrió con un gesto de picardía. yo me quede sin habla, estaba vestida con una ajustadisima remera sin mangas, la cual hacia ver a sus ya enormes hombros y brazos mas enormes, tenia una pequeña tanga cola less que apenas cubría su sexo y sandalias con taco aguja, era lo mas erótico que ví en mi vida.

Sin decir. una palabra ella levanto los brazos a la altura de los hombros y empezó a encorvar una doble bicep. Sus bicep crecieron y crecieron lentamente hasta cubrir una cuarta parte del espacio existente entre su muñeca. De repente su remera no pudo resistir la terrible expansión de su torso y empezó a rajarse por sus dorsales. ella viendo mi exitación llevo sus anos al cuello de la remera y con un limpio tirón la abrió por el frente quedando en toplees frente a mi. yo tenia la boca seca y no podía dejar de mirarla. mi miembro estaba totalmente erecto. Ella se acerco lentamente a mi, como una leona a su presa y muy sensualmente me dijo

-Vaya... parece que abuelita a encontrado un admirador, te gustaría tocar los músculos de abuelita... anda tócalos... vamos ni amor no me tendrás miedo- y realizo una pose de mas musculada que voló todo mis sentidos

Estire mis manos y la coloque sobre sus espesos trapecios y empece a recorrer con ella lentamente todas esas petreas protuberancias ella cambiaba de poses y yo me quedaba mas impresionado a cada momento de repente ella me abrazo y me pego contra su pecho. Coloco sus manos en mis caderas y empezó a subirme y bajarme manteniendo mi erección contra su cuerpo. En un momento dado fue tanta la exitación que eyuculé en mis pantalones y me desmaye.

Cuando desperté estaba en mi cama con un trapo húmedo colocado sobre mis ojos. Retire el trapo y menuda sorpresa me lleve. Allí estaba mi abuela todavía en toplees mirándome y yo desnudo de la cintura  para abajo.

-vaya por fin despiertas. Tuve miedo que tu orgasmo te hubiera matado.

Al ver ese impresionante cuerpo, lleno de músculos, mi erección apareció como por arte de magia. Mi abuela tomo mi miembro con una de sus fuertes manos y empezó a acariciarlo mientras posaba sus impresionante bicep. Yo al ver ese increible espectaculo empece a tener un terrible orgasmo y me empece nuevamente a desvanecer. Lo ultimo que recuerdo es a mi abuela riendo y diciendo

-Mi amor o aprendes a controlarte o tu disfrute va ser siempre muy exiguo y abuelita y sus grandes músculos tiene mucho por ofrecer...
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guille

SEGUNDA PARTE

ABUELITA 2
Por dodge1500
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Sabia y Musculosa

-Vamos abuelita una más, una mas, tú puedes

Abuelita apretó los dientes y con una férrea determinación es su mirada levanto los 500 Kg. colocados en la presa inclinada completando su repetición numero 50. Los músculos de sus piernas se veían totalmente inflados y llenos de estrías y venas. Coloco los soportes  para detener el carro de pesos y salio de la maquina.

Yo inmediatamente me arrodille y comencé a besar esas dos columnas de mármol calientes y a decirle cuanto me gustaba lo inmensa que estaba consiguiendo DIA a día. Mi abuela tensaba con todo su poderío inyectando más y más y más músculos en sus piernas. Era como si estuviera todavía sosteniendo los 500 Kg. con sus piernas

-Abuela me gustas cada día mas, que inmensos se han puesto tus músculos es de no creer. Hace 2 semanas que estoy aquí y tú no dejas de crecer.

-Eso es gracias a ti mi querido nieto. Hacia mucho que un hombre no adoraba mis músculos y eso me hace sentir imparable. Con una fuerza sin límites, siento como mis músculos crecen cada minuto, cada segundo.- y lentamente realizo una pose de doble bíceps.

Su cuerpo se expandió a proporciones ridículas. Las venas afloraron a lo largo de su cuerpo alimentando de sangre todos esos músculos. Mis manos acariciaban esas masas rocosas que inundaban mi mirada. Ella estaba como siempre desnuda de la cintura para arriba y con un pequeño hot pants negro que quedaba como dibujado sobre su físico.   

-uhmmmm... veo que ya te puedes  controlar un poco mi amor, -dijo mi abuela tomando mi cabeza entre sus poderosas manos y guiándola hasta sus abdominales.

Yo besaba y exploraba con mi  lengua cada uno de sus hendiduras y relieves. En un momento mi musculosa abuela tenso con todo su poderío sus abdominales y atrapo la punta de mi lengua entre sus hendidura lo cual a ambos nos causo mucha gracia. 

-Esto es muy lindo pero hay que seguir entrenando -mi abuela dijo apartando su cuerpo de mi, yo caí al suelo como si me hubieron sacado la pared donde me apoyaba.

Mi abuela se detuvo en la camilla para femoral. Yo desde el piso observaba ese terrible culo de hierro que ella poseía. Se quito el hot panat quedando con una tanga cola less que era para morise. Su impresionante espalda llena de protuberancia y valles era hermosa, se acosto boca abajo en la camilla y empezo a realizar repeticion tras repeticion sus femorale se inflaban como así también sus patorrillas, ella gritaba como un animal. yo corri a su lado y comece a alentarla

-Vamos Abu vamos crece, crece todavia pareces olivia tienes que estar inmensa demuestrame que tu puedes,  una mas, vamos una mas...

Abu continúo sin detenerse. Su rostro se defomaba del puro dolor con la cual torturaba a sus musculos, las venas de cuello parecian mangueras  yo seguia alentadola y tocando los musculos de la espada los gluteos, las pantorrillas parecian rocas, rocas calientes, era hermoso.

Cuando ya no pudo doblar más sus piernas se quedo alli, sobre la camilla, acostada boca abajo jadeando. yo masajeaba sus femorales y gluteos para relajarlos. Un momento después se sentó al borde de la camilla, me miro con esa mirada picara de ella y me abrazo con esos enormes brazos. Yo me sentí rodeado por musculos por todo lados. mis brazos apenas podian abrazar una cuarta parte de su torso. Ella arranco se un tiron mis jeans dejandome desuudo coloco sus manos bajo mis gluteos y me subió sentándome en su regazo y mientras me besaba y me decia que era su arma secreta, me masturbaba con una suavidad verdaderamente unica. que lindo es tener una abuela musculosa...
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diverman

Mis nuevas vecinas
Por diverman
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Antes de comenzar con mi historia me presentaré, soy Daniel, un chico de 15 años, aparentemente normal, si no fuese porque hace tres años, tuve un sueño erótico que marcó mi vida, a la vez que me aisló del resto de la sociedad. Soñé con que una chica muy musculosa me seducía, recuerdo con suma viveza las sensaciones que me transmitía al tocar sus músculos, al sentir su fuerza, me corrí en aquel sueño, y desde entonces he buscado músculos en las chicas de mi entorno, pero como comprenderás, no he tenido éxito.

Hace años que vivo con mis padres en Antequera, una población otrora importante por la reconquista, pero hoy quizás un poco olvidada, pese a ser cruce de caminos, todos pasan por Antequera, pero nadie se queda. Un pueblo tan pequeño es el peor sitio para alguien como yo. Por internet puedo ver que hay gran número de chicas con cuerpos como los que a mi me gustan, pero lógicamente en Antequera no he conocido a ninguna chica que tenga el más mínimo rastro de músculos. La ventaja de vivir aquí es que tengo media Andalucía a muy poca distancia, está muy cerca de Málaga, con su costa del sol, Granada, con sus pistas de esquí y su costa tropical, Sevilla, Córdoba y Jaén, con la historia que narra cada piedra, cada adoquín.

La casa en la que vivimos pertenece a una pequeña urbanización, donde cada casa tiene su pequeña parcela, y casi todas tienen piscina, tan solo la que tenemos al otro lado de la calle, no tiene piscina, y lo cierto es que el clima de Antequera es muy duro, tanto en verano como en invierno, por lo que durante al menos dos meses al año, la piscina es fundamental para subsistir cómodamente.
Hace varios meses que los vecinos de enfrente, se marcharon a otra ciudad, pusieron en venta su casa, y desaparecieron; la verdad es que apenas tenemos relación con ningún vecino, pero con los que vivían en la casa de enfrente, no creo que pudiese reconocerlos si me los cruzase por la calle.

Tras ver el cartel de "Se vende" en la puerta durante muchos meses, un día, por fin, vimos un camión de mudanzas, no somos cotillas, así que mis padres se limitaron a cocinar para los nuevos vecinos, prepararon algún dulce y un par de hoyas con comida; cuando los camiones se habían ido, mis padres me insistieron para que visitásemos a los nuevos vecinos, así que a regañadientes los seguí, en un segundo plano, quería dejar claro que no estaba allí porque quisiera, sino porque me obligaban. Al llamar la puerta, mientras esperábamos a que nos abrieran, me giré para ver la poca intimidad que tenemos en mi casa desde aquí, podía ver el salón completo, así como la terraza a la que da mi dormitorio, mi ventana quedaba oculta al estar retranqueada del plano de fachada, pero a buen seguro que desde la planta segunda se podría ver.

Escuchamos unos pasos acercarse apresuradamente, al abrir la puerta no me esperaba ver lo que ví, ante nosotros estaba una señora con un cuerpo espectacular, llevaba una camiseta de manga corta y unos pantalones pirata, la camiseta se cortaba a mitad de sus abultados abdominales, las mangas de la camiseta estaban tensas bajo sus abultados bíceps y bajo los anchos pantalones se adivinaban unos gemelos prodigiosos. Mis padres se quedaron cortados, mientras que yo miraba con detalle aquella diosa, si no fuese por la edad, esta señora sería mi sueño húmedo más excitante.


  • Buenas tardes, disculpad mi atuendo, pero acabo de mudarme y estoy organizando todo, ¿En que puedo ayudados? -Pregunta la diosa que va a ser mi vecina de aquí en adelante, con un acento del norte.
  • Buenas tardes, somos Juan, María y este de aquí atrás es Daniel, somos los vecinos de enfrente. Esta mañana cuando vimos que estabais en plena mudanza meneamos que debíamos ayudar en la medida de lo posible, os hemos preparado algo de comida casera para que no tengáis que preocuparos en cocinar o en que comer; por supuesto, si lo preferís, podéis pasar a nuestra casa, estaríamos encantados de compartir nuestra mesa con vosotros -Dice mi madre
  • ¡Que modales los míos!, vuelvo a disculparme, no me he presentado, yo soy Alicia, nos hemos mudado aquí mi hija Mónica y yo, venimos de Madrid, por cuestiones laborales, y la verdad es que agradecemos de sobremanera vuestro ofrecimiento, nos viene muy bien la comida para no tener que cocinar, pero me temo que no es el mejor día para abandonar la casa, no veo el momento de quitar las cajas del medio. Mi hija está ordenando sus cosas, que no son pocas, está arriba con la música puesta. Cuando nos hayamos relajado, dentro de unos días, nos pasaremos a devolveros la visita.
  • Si quieres te podemos ayudar a mover cosas, tanto Daniel como yo tenemos todo el tiempo del mundo. -Dice mi padre ofreciéndonos, ojalá lo acepte para verla cargar cajas por su casa.
  • No te preocupes, como veis estoy en forma -Lo enfatiza flexionando los brazos. Escucho como las mangas de su camiseta crujen ante la tensión- No hay muchas cosas que mover, y afortunadamente no necesito ayuda, pero de nuevo, muchas gracias por el ofrecimiento, creo que nos vamos a llevar muy bien con vosotros, nunca había tenido unos vecinos tan simpáticos.

Nos despedimos y veo con tristeza como Alicia desaparece detrás de la puerta. De camino a casa, mis padres comentan algo que se escapa a mi oído; pero me da igual, mi estado de excitación es descomunal, la erección que tengo es totalmente visible a través de mis vaqueros, menos mal que mis padres están distraídos con sus conversaciones.

Al llegar a la intimidad de mi cuarto no hago más que recordar cada centímetro de Alicia, me asomo por la ventana intentando divisar algo, permanezco horas, pero no tengo suerte. Paso los días antes del comienzo del curso mirando constantemente su casa, pero está diseñada para conservar la intimidad, hay muy pocas ventanas, y a no ser que la sorprenda saliendo a la calle, sería muy difícil poder verla; aún así no me conformo.

Pasan las semanas, y un buen día, cuando regreso de una pachanga con unos amigos, me encuentro a mis padres hablando de Alicia, les pregunto y me dicen que ha venido a tomarse un café con su hija, pero que se han ido ya, no me puedo creer la mala suerte, he estado esperando semanas esa oportunidad para volver a verla y la he desperdiciado, por primera vez escucho a mis padres hablando entre ellos sobre la musculatura de Alicia; a juzgar por sus comentarios, parece no gustarle nada, insisten en que es antiestética, comentan que no les sorprende que su marido las abandonase, hablan de Mónica, su hija, dicen que parece un poco tímida, que no participó en la conversación. Es evidente que el gusto por los músculos en una mujer no los he heredado de ellos, pero tengo claro que sus comentarios no me afectan, comprendo que una señora como Alicia les resulte antiestética, pero a mi me parece lo más excitante del mundo, solo con escuchar a mis padres hablar de sus músculos me excito. Lamentablemente de la hija no dicen gran cosa, por lo que supongo que no habrá seguido los pasos de la madre en el deporte, es una pena.

Un día mi suerte cambió, al salir de casa veo como Alicia sale de la suya, su ropa tapa su cuerpo; no va demasiado elegante, la saludo desde la puerta, y ella me devuelve el saludo, me acerco para charlar con ella y me dice que va a comprar, así que la acompaño.


  • Me dijeron mis padres que la semana pasada pasaste por casa, me dio mucha pena no coincidir, me hubiese encantado conocer a tu hija.
  • Si, me pasé con ella, tenía la esperanza de que conociese a más gente aquí, quería presentártela. ¿Sabes? ha conocido a un chico, y me da la sensación de que no es buena influencia para ella, no se, es una sensación. Espero equivocarme, porque ella parece estar muy enamorada. -Dice visiblemente preocupada.
  • Espero que todo vaya bien. Seguro que ha elegido bien.
  • Ojalá -Dice esperanzada
  • Cuando te conocí me sorprendió la buena forma física que tienes, no es normal ver chicas con una musculatura tan desarrollada. -Digo con un tono cordial, intentando no mostrar demasiada excitación.
  • Jajaja, si, no es normal ver a una culturista de cuarenta años por estos lares, ¿verdad?
  • La verdad es que no, es más es la primera vez que he visto una, de echo, no creo que haya muchos chicos con una musculatura como la tuya -Noto como me excito al hablar de sus músculos
  • Si, así es; soy muy fuerte, pero te aseguro que en Antequera hay gente más fuerte que yo, pero comprendo que te impresionara. A ti te gustan mis músculos ¿verdad?, ya el otro día, cuando vinisteis a recibirnos, noté como te excitabas al ver mis brazos.
  • Bueno, ... -Me quedo cortado, no se que decir
  • Jajaja, no te preocupes, os pasa a algunos, es normal, y aunque no tiene nada que ver con lo que me motiva a machacarme en el gimnasio, me encanta cuando un hombre se excita con solo verme. -Dice con un tono muy alegre, desenfadada
  • Ya veo, pensé que era un bicho raro; cuando he hablado de la musculatura de una chica con mis amigos, se ríen y me dicen que las chicas con músculos son tíos travestidos, que son hombres disfrazados; pero eso no cambia nada, yo se que son chicas, y me parecen muy atractivas. Hace tiempo que decidí no compartir mis gustos con nadie. Pero, ¿tanto se me notó?, no quise ser descortés.
  • Jajaja, eres muy simpático, si se te notó, nada más abrir la puerta se te desencajó la mandíbula, y cuando flexioné el brazo para dejar claro que no me hacía falta colaboración, lo hice pensando en ti, quería ver como reaccionabas, y la verdad es que no me defraudaste, pude ver en tus pantalones como te excité.
  • No sabes cuanto lo siento, pensé que había pasado desapercibido. -Digo mientras siento como me sonrojo.
  • No digas tonterías, me pareces muy tierno, no te cortes mostrando tus inquietudes, como te he dicho, aunque no es lo que me motiva a entrenar, tengo que reconocer que para mi, que un chico de 18 años como tu, se excite con una mujer como yo, es lo más. -Dice poniéndose un poco más seria.
  • Muchas gracias, pero no tengo 18 años aún, dentro de unos meses cumpliré 16.
  • ¡Pensabas que eras mayor!, tienes entonces la misma edad de mi hija, pero ella los acaba de cumplir. Bueno, ya hemos llegado al supermercado; pásate un día de estos por casa y te hago un pase, para que me veas con más detalle.

Me quedo sin palabras, se agacha para darme dos besos mientras me agarra por los brazos y me da un ligero apretón, dejando clara su fuerza. Me quedo en la puerta del supermercado viendo como se pierde entre los demás usuarios, solo me fijo en como saltan sus gemelos en cada paso, son gloriosos. Veo que se para. Levanto la vista lentamente, puedo ver la definición de sus bíceps femorales, su glúteo perfecto, continúo hacia arriba, su chaqueta me impide ver nada de su torso, pero llego a la cara y observo como me mira, disfrutando de mi escrutinio. Sonrío tímidamente y desaparece en la tienda.

Continúo hacia el polideportivo donde he quedado con mis amigos para jugar un partido de fútbol sala, pero no me concentro, no veo el momento de ir a ver a mi vecina, de poder ver sus músculos en solitario, de no tener porqué disimular mi excitación, no me puedo creer mi suerte.

Continuará
-Si os interesa la historia, la puedo continuar!!!!, decidme que opinais. Gracias!

Elmanouche

Damn, now I wish I had more focused on my Spanish lessons. Sue me.

Glad to see more stories in other languages around!
"Tu veux qu'je l'dise à tout l'monde qu'ton nom c'est pas V12 mais traversdeporcselpoivre ?"
Georges Abitbol